Sin identificación del ganado no hay posibilidad de control

El problema sanitario de los EE.UU. sirve de ejemplo a la Argentina, para alertar sobre la necesidad de aplicar trazabilidad a los productos cárnicos.

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27deDiciembrede2003a las09:32

Millones de toneladas de harinas de carne y hueso se intercambiaron en exportaciones e importaciones entre Canadá, Estados Unidos e incluso la Unión Europea, hasta 1997.

 

El "rendering" o harinas de carne y hueso de rumiantes de origen británico fueron exportadas hasta mediados de la década del 90, aun después de la confirmación de los primeros casos de BSE, y de la comprobación y convalidación científica del riesgo de las harinas de rumiantes contaminadas. Sin embargo, hubo un increíble intercambio de estos productos en ese período.

 

Esto explicó el doctor Brain Evans, director ejecutivo de la Agencia Canadiense de Inspección de Alimentos en Ottawa, en el Taller sobre la Experiencia del Plan de Acción en Canadá, ante el caso aparecido en mayo de este año, durante la II Reunión de la Comisión Permanente de las Américas para las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles (EET), organizada por la Representación Regional de la Organización Internacional de Epizootias (OIE), la primera semana de diciembre, en Buenos Aires.

 

El doctor Evans presentó un informe detallado al resto de los países de la región y explicó algunos de los factores comunes entre Canadá y Estados Unidos, subrayando en esa oportunidad que "no se descartaba la hipótesis de aparición de algún caso en el país fronterizo", con similares condiciones productivas a las de Canadá.

 

En esa reunión integrada por técnicos de los servicios de inspección veterinaria y directores de los programas de prevención de los países de América, explicó los dos principales factores de riesgo con los que cuenta la región del Norte: primero, el intercambio comercial y, segundo, la existencia de "scrapie", que es la misma enfermedad en ovejas y de la Chronic Wasting disease (CWD), en los ciervos.

 

Si chequeamos la información publicada en la página de la OIE del Informe de Seguimiento N° 3 sobre la BSE en Canadá, del 12 de agosto pasado, elaborado por el propio Evans, se documenta que "El gobierno de Canadá considera que el animal nació en el país y estuvo en contacto con una fuente de alimentación contaminada al principio de su vida, antes de que se adoptase la prohibición alimentaria de 1997". Sobre esta base y dado que la enfermedad necesita de 5 a 7 años de incubación, cerraría la explicación plantea

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