El mercado sigue atento a la evolución del clima

El USDA revelará la cifra final de la campaña norteamericana el próximo 12 de enero, además de los datos de oferta y demanda globales y los stocks trimestrales de los distintos granos en los EE.UU.

29deDiciembrede2003a las08:52

La información cobra importancia para observar los ajustes de sintonía fina que se llevarán a cabo en referencia a las producciones norteamericanas de cultivos de verano. En este sentido, como dato curioso, cabe consignar que en los últimos 40 años hubo únicamente tres temporadas en las cuales el USDA redujo de modo consecutivo su estimación de soja durante los meses de setiembre, octubre y noviembre, tal es el caso de esta campaña. En todas las oportunidades que esto aconteció, la estimación fue reducida nuevamente en el informe de enero, lo cual indica que una fuerte base estadística estaría avalando un nuevo recorte el próximo 12. Es posible que esto ocurra, pero también que el ajuste sea ligero.

Con la siembra virtualmente concluida en América del Sur, toda la atención del mercado se centrará en la demanda y el clima sudamericanos. Lo que acontezca en el comercio de soja tendrá consecuencias inevitables en el esquema de precios de los otros cultivos. Es posible que, a esta altura, el USDA tampoco retoque las cifras de producción de soja de Brasil y la Argentina. En Brasil, el IBGE habla de una proyección de 58,65 mill./t, el grupo ABIOVE señala que ésta alcanzará los 58,1 mill./t y Safras proyecta 59,73 millones de toneladas, muy cercana a la ponderada por el USDA en sus últimos informes. Por su parte, la Secretaría de Agricultura brasileña está estimando una campaña de 58,76 mill./t y la consultora privada Celeres ubica la producción de la próxima campaña en 59,4 millones. Ninguna de estas cinco proyecciones alcanza a la del USDA de 60 millones de toneladas. El clima ha sido algo más seco que lo normal en Mato Grosso y las lluvias en el sur del país fueron hasta el momento por encima de lo normal.

El mercado de soja cuenta con algunos puntos alcistas y otros bajistas. Sin que este análisis pretenda agotarlos todos, creemos que los alcistas son más fuertes que los segundos. Entre los primeros, podemos señalar:

• La falta de racionamiento de la demanda ante un escenario de precios tan positivos. La soja cercana trepó algo más de 50% desde fines de julio hasta principios de noviembre y en ese lapso no se evidenciaron signos de falta de interés por parte de los compradores más agresivos.

• La falta de racionamiento también alcanza la plaza doméstica norteamericana, con un nivel de stocks disponibles muy bajo, no visto en una década.

• Los negocios ya anotados por China para importar soja de los EE.UU. exceden ya el total embarcado en la campaña anterior.

• La posibilidad de que la Argentina y Brasil no alcancen el nivel de rendimientos proyectado por el USDA en su último informe.

• La eventualidad de contar con problemas logísticos en Brasil en el período de cosecha podría afectar el normal flujo de mercadería hacia el exterior.

• La firmeza del euro y el resto de las monedas contra el dólar, que determina un mayor poder de compra externo.

• La necesidad de contar con una buena intención de siembra en los EE.UU. para compensar las pérdidas de la campaña anterior y recomponer stocks, algo bastante improbable por los planteos de rotación exigidos.

• El «outlook» de bajos stocks de granos forrajeros hará competir a éstos en área contra las oleaginosas.

• La aparición del primer caso de «vaca loca» en los EE.UU. pone en situación de alerta el consumo de carne vacuna, con consecuencias negativas en los mercados de granos forrajeros. Sin embargo, los consumidores adoptarán la reacción inicial de consumir más carne aviar, lo cual puede neutralizar esta implicancia negativa para el mercado de harina de soja.

Entre los elementos negativos, podemos citar, entre ot

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