A fuego lento
“Si la soja llega a superar los 700 pesos la tonelada, la producción de granos le va a pegar el tiro de gracia a la lechería”.
Con esta reflexión, un productor lechero de Villa María pintó su visión, luego de conocerse los resultados de la primera reunión del año del Comité Federal de Lechería, realizada el martes en Córdoba.
Desde su perspectiva, el sector atravesará este año los mismos problemas que en el anterior. La falta de un política de precios, sumada a las lentas negociaciones con la industria y el comercio, no arrojan –a primera vista– incentivos económicos para apostar a pleno a la lechería. El escenario actual parece darle, en parte, sustento a su diagnóstico. La decisión de la empresa La Serenísima de cerrar su planta de quesos ubicada en Canals –su segunda en importancia– y trasladar su capacidad instalada al establecimiento de la ciudad bonaerense de Trenque Lauquen, habla a las claras de la reingeniería que aplican las usinas para achicar costos y ser más eficientes, en tiempos donde el consumo interno y la exportación no juegan como incentivos para seguir produciendo.
Tranqueras adentro, la producción de granos –principalmente de soja– sigue siendo el principal enemigo. En esta puja, las ordeñadoras han perdido protagonismo frente a las sembradoras. Entre 1999 y 2003, la producción de leche cayó un 20 por ciento, mientras que en el mismo período la siembra del grano grueso creció un 43 por ciento.
