Lanzan un polo biotecnológico en Rosario

Bioceres y Bio Sidus pactaron con el Conicet para desarrollar el proyecto. Trabajarán 100 científicos.

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15deMarzode2004a las08:19

Dos empresas de biotecnología se asociaron con el Conicet para desarrollar un polo de biotecnología en Rosario. Se trata de la rosarina Bioceres, ligada al grupo de productores de siembra directa Aapresid y de Bio Sidus, una firma que cobró notoriedad a partir de la producción de la primera vaca clonada Pampa.

Ambas firmas se asociaron para constituir el Instituto de Agrobiotecnología Rosario (Indear), una sociedad anónima que piloteará el proyecto. Directivos de ambas empresas se reunieron con el ministro de Educación, Daniel Filmus, con quien acordaron llevar adelante un proyecto destinado a integrar el potencial científico con proyectos de investigación del área biotecnológica.

El Indear funcionará en las instalaciones del Cerider (Centro Regional de Investigación y Desarrollo Rosario), dependiente del Conicet. El flamante instituto contará con la última tecnología para desarrollar investigaciones en genómica y protómica, las áreas más dinámicas de la biotecnología a partir del descubrimiento de la cadena del ADN.

El Conicet aportará tres naves de la Siberia, de 600 metros cuadrados cada una, que quedaron desde hace muchos años sin terminar para que sean finalizados y equipados por Indear, que maneja un plan de inversiones de cinco millones de dólares para la primera etapa del proyecto.

Se prevé que un centenar de investigadores trabajarán en el desarrollo de los proyectos, con sueldos que serán aportados una parte por el Estado y otra por Indear.

En principio, Bioceres y Bio Sidus serán socios en partes iguales en el emprendimiento, pero para más adelante está prevista una ronda de inversión para que entren terceros interesados con un porcentaje del 40 por ciento. La idea es patentar desarrollos de investigación básica que tengan un valor en el mercado, y que los royalties sean compartidos entre el sector público y privado.

Según Víctor Trucco, directivo de Aapresid y Bioceres, la propuesta consiste en integrar "el saber del sistema científico nacional con la libertad y la agilidad del sector privado para llevar adelante los proyectos". Es la primera experiencia de estas características, ya que hasta ahora las fórmulas asociativas no han ido más allá de acuerdos para desarrollos puntuales, como los que celebraron tanto Bio Sidus como Bioceres con el Inta, o bien el desarrollo de inversión pública para luego tentar a las radicaciones de privados, como se hizo durante la década pasada en el Parque Tecnológico de Santa Fe, con una inversión estatal de 30 millones de dólares.

Proyecto de investigación básica

Entre los proyectos a implementar se encuentra el estudio del desarrollo de raíces y la genómica de las bacterias extremófilas, que actúan en zonas muy cálidas o muy frías como la Antártida. "Son proyectos de desarrollo con retorno a mediano plazo, es investigación básica pero que luego da lugar a aplicaciones tecnológicas y puede llegar a generar jugosos ingresos por el pago de patentes", dijo Trucco.

Además de Bioceres y Bio Sidus, podrán participar otras instituciones, empresas y productores agropecuarios como inversionistas, como de los distintos proyectos y líneas de investigación que se lleven adelante, siempre ligados al sector agropecuario.

Trucco destacó la importancia de haber acordado con Bio Sidus, una empresa prestigiada a nivel mundial ("hay sólo cinco países que manejan la clonación de vacunos"), de que el centro para desarrollar estos proyectos se localizara en Rosario.

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