Orugas en soja, una plaga dura de matar
Aunque se piense que cada campaña es similar a la anterior, cada año es distinto respecto al manejo de problemas fitosanitarios.
Aunque se piense que cada campaña es similar a la anterior, cada año es distinto respecto al manejo de problemas fitosanitarios.
Con plagas animales, como las orugas y las chinches, viene sucediendo un fenómeno que cuesta entender desde hace ya más de cinco años. Los tratamientos no tienen la efectividad que tenían antes. Y las protestas por ineficiencias se centran en dos opiniones generalizadas: una, que los insectos han adquirido resistencia; o, la otra, los productos no son de buena calidad.
Sabido es que la resistencia genética de plagas a insecticidas es un fenómeno acumulativo de selección (en especial por aplicación de subdosis ), a partir de aplicar siempre el mismo tipo de productos activos que inciden en el sistema nervioso de los insectos. Este proceso es lento y no cabe esperar que las orugas que eran bien controladas el año anterior hayan creado resistencia al año siguiente. Aplicar permanentemente la misma droga activa y en dosis menores a las que realmente afectan al grueso de la población va seleccionando individuos que poseen mayor capacidad para detoxificar el producto, y estos dejan descendencia que conllevan esta característica.
Una familia