El Gobierno pide más reformas en el Mercosur
No quiere sólo las salvaguardias
Los funcionarios argentinos se llevaron de la última cumbre del Mercosur, en Belo Horizonte, hace un mes, el reconocimiento por parte del canciller brasileño, Celso Amorim, de que su país podría aceptar límites a las exportaciones hacia la Argentina. En las conversaciones telefónicas que mantuvieron ambos gobiernos en los últimos días, previos a la reunión bilateral del martes próximo en Río de Janeiro, el socio mayor del Mercosur dio más pistas y admitió controles al comercio, sin llamarlos salvaguardias, por dos años y a cambio de que los sectores protegidos se reconviertan. Para el Palacio San Martín no es suficiente.
"El Gobierno no sólo quiere restricciones o protecciones, no tiene una postura defensiva sobre el Mercosur, sino que quiere perfeccionarlo", arremetió el secretario de Comercio Internacional, Alfredo Chiaradia, que aboga por el cumplimiento del tratado de Asunción, que en 1991 dio origen al bloque y que establecía que debía aspirarse a un mercado común, con aduanas unificadas, sin barreras arancelarias y paraarancelarias, con disciplinas para los incentivos a la inversión, la producción y la exportación. "Hasta que no tengamos ese Mercosur ideal, proponemos algunos mecanismos, y ahí aparecen las salvaguardias. Pero la posición argentina es más ambiciosa, es positiva y ofensiva. En Río no queremos hablar sólo de salvaguardias", sentenció Chiaradia, en diálogo con LA NACION.