Buscan destrabar el conflicto con Brasil
Se reunirán delegaciones de ambos países
Río de Janeiro.- Una delegación del gobierno argentino llega hoy a Río de Janeiro para escuchar de las autoridades del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva una propuesta que restrinja las exportaciones de productos brasileños en sectores perjudicados por el flujo de comercio.
Será la tan postergada respuesta de Brasil al pedido de instauración en el Mercosur de un régimen de salvaguardias -que impida que el sector productivo de un país absorba al del vecino-, una política de captación de inversiones -para que no sea sólo el país mayor, Brasil, el que capte todos los capitales extranjeros- y una política de eliminación de subsidios -para que un país con una política de estímulo industrial agresiva no corra con ventaja sobre los socios menores, que no tienen esa capacidad-. Estos planteos fueron hechos el año pasado por el ministro de Economía, Roberto Lavagna.
En el gobierno de Lula, la respuesta a este pedido despierta un debate interno: mientras los ministros de Industria, Luiz Furlán, y de Agricultura, Roberto Rodrigues, defienden posiciones duras con la Argentina, el canciller, Celso Amorim, argumenta que se debe "tener paciencia". La respuesta que hoy recibirá la delegación argentina será, seguramente, un promedio entre los "rupturistas" y los "integracionistas".
En efecto, la solución más probable es la que le adelantó a medios argentinos en Belo Horizonte -durante la cumbre del Mercosur de diciembre pasado- el canciller Amorim: "Acuerdos privados". Es una forma elegante de llamar a las limitaciones que podrían adoptar los sectores comerciales brasileños, mediante cupos máximos de ventas o de porcentaje del mercado argentino.