Herramientas para competir contra productores subsidiados

Cuando trato de descifrar el pensamiento del productor agropecuario argentino en cuanto a sus posibilidades ante este nuevo escenario agrícola, pasa por mi mente el deseo de saber qué pensarán otros productores agrícolas mundiales.

19deMarzode2005a las07:52

¿Qué pensará un productor agrícola norteamericano, cuyo Estado le asegura un mínimo de 183 US$ por tonelada de soja? ¿Qué pensará un productor europeo que recibe alrededor de 300 euros de subsidio por hectárea sembrada? Sin ir más lejos, ¿Qué pensará un productor uruguayo, que recibe el precio internacional lleno por sus productos?

Con seguridad, sus razonamientos y expectativas serán distintas a las del productor argentino, que deja en manos del Estado -a través de impuestos- el 56 % de su ingreso bruto.

Y aún en esta situación de incertidumbre, de cansancio y de resignación por luchar por un país distinto y chocar con la enorme muralla de la extracción continua, del poco reconocimiento a su sacrificio y de la transferencia monetaria a sectores ineficientes, el productor agropecuario sigue sembrando.

Y el Gobierno y gran parte de la sociedad se preguntan: ¿Porqué siguen produciendo?

Aquí empezamos a analizar este nuevo escenario agrícola, en el que el productor, ante el desafío de hacer lo que solo sabe hacer que es producir, busca alternativas para salir de esta asfixia coyuntural.

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