Hacen falta victorias públicas y triunfos privados.
Tras dos años de una coyuntura agrícola favorable, los productores comenzamos a transitar un nuevo escenario.
Tras dos años de una coyuntura agrícola favorable, los productores comenzamos a transitar un nuevo escenario. Aumentos de los insumos, volatilidad en los precios y un marco institucional que no siempre parece ser el adecuado, son algunas de las limitantes que nos toca enfrentar de aquí en adelante.
No obstante, estos dos años nos deberían haber dado ciertas ventajas. En ese período deberíamos haber capitalizado conocimientos para ser más eficientes y lograr mejores resultados económicos a partir de empresas saneadas y mejor equipadas. En 2005, como marco general, deberíamos contar con políticas de gobierno que nos acompañen y nos permitan vislumbrar cierta estabilidad. Pero también tenemos que hacer nuestros deberes tranqueras adentro. No podemos acceder a victorias públicas si primero no obtenemos triunfos privados. Es ahí donde la eficiencia interna entra en juego y nos va a permitir acceder a un negocio sustentable. Los productores deberíamos tomar decisiones con equilibrio entre rentabilidad y sustentabilidad, entendida esta última en todo su potencial: cuidando la conservación de los recursos naturales y mantenido un fuerte compromiso con la sociedad en la cual las empresas se desarrollan.