Genes que cambian la historia
La genética argentina de girasol dio un nuevo salto con la resistencia a enfermedades y a las imidazolinonas.
Hace más de 3.000 años que el girasol es usado por el hombre. Las primeras referencias cuentan de su uso como alimento o medicina en Arizona y Nuevo México, en América del Norte. Las especies afines del género Helianthus son varias y a todas luces muy ricas genéticamente, ya que han perdurado tanto tiempo.
Las plantas se ven sometidas a presiones ambientales como ser las enfermedades, sequías, excesos hídricos, fríos, altas temperaturas, a las cuales sobreviven los individuos mejor dotados o los protegidos por el hombre.
Las enfermedades que aparecen en una región pueden dañar tan fuertemente a los cultivos que éstos pueden perder importancia económica o desaparecer si no se encuentran nuevas formas resistentes o se usan agroquímicos que los protejan. Este es el caso más cercano que ocurrió en Argentina con la aparición de nuevas razas del hongo Plasmopara halstedii, que ocasiona el "Downy mildew". Esta es una enfermedad grave que produce la muerte de las plantas jóvenes o impide el desarrollo y producción de semillas.