Brasil y la Argentina, entre el consenso político y las discusiones comerciales.

Lula dijo que "dos Estados no pueden ceder a la presión de un sector solamente..."

12deMayode2005a las08:30

Sostuvo, sin embargo, que la Argentina "muchas veces reclama y muchas veces tiene razón"

Funcionarios de ambos países se reunirán aquí para buscar soluciones

San Pablo.- No hubo caso: las explicaciones dadas por los funcionarios argentinos sobre por qué el presidente Néstor Kirchner anticipaba su regreso no fueron suficientes para evitar que todos los medios brasileños interpretaran el gesto como un nuevo portazo del gobierno de la Argentina.

La cumbre América del Sur-Países Arabes, que terminó ayer en Brasilia y se transformó en el escenario de una nueva discusión sobre el proyecto de integración que buscan la Argentina y Brasil, dejó como saldo el sinceramiento de la relación y la confirmación de Brasil de su relación "prioritaria" con nuestro país.

Pero, al mismo tiempo, el gobierno brasileño ratificó que no está dispuesto a ofrecer fácilmente concesiones comerciales o económicas que permitan eliminar por completo las tensiones políticas. Se lo impiden las presiones internas de su industria y de funcionarios clave del área económica que se oponen a las concesiones.

"Necesitamos construir un proceso para que no nos pasemos discutiendo al por menor por algún sector que se siente perjudicado, porque eso vale para los dos lados", dijo ayer el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, dando a entender que no habrá preferencia para sectores argentinos en problemas.

Puja por las salvaguardias

La tensión surgió porque la Argentina buscaba crear mecanismos de salvaguardia en el comercio con Brasil para proteger su industria. Al respecto, Lula dijo que "dos Estados no pueden ceder a la presión de un empresario o de un sector solamente", aunque, al mismo tiempo, admitió que "la Argentina muchas veces reclama y muchas veces tiene razón".

El encuentro de los representantes de sendos países dejó como resultado una serie de futuras reuniones para seguir discutiendo soluciones entre funcionarios de alta jerarquía: los ministros de Economía se encontrarán el 10 del mes próximo en Buenos Aires, y también viajará a la Argentina en junio el ministro de Desarrollo, Luiz Fernando Furlan.

Como empresario -es uno de los principales accionistas de la compañía alimentaria Sadia-, Furlan es hoy el principal opositor a cualquier medida que, para favorecer a los sectores argentinos, les quite un centímetro de mercado a los brasileños.

"Siempre fui duro en la vida. Duro, pero leal", dijo ayer, con relación a su posición con la Argentina. "Las salvaguardias serán el fin del Mercosur", suele decir el ministro.

En el plano político, Brasil, como se esperaba, no retrocedió un centímetro en los asuntos que vienen irritando a la Argentina: no abdicará de su idea de buscar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y seguirá considerando a la Comunidad Sudamericana de Naciones como su espacio de influencia.

Aunque, en lo concreto, su liderazgo ocurre a medias, simbólicamente hacia el mundo -y en la visión de Estados Unidos- Brasil es el líder absoluto del subcontinente.

En el plano económico, el día después de la cumbre deja los mismos meollos de siempre:

Una nueva propuesta del ministro Roberto Lavagna, entregada al ministro de Hacienda, Antonio Palocci, espera ahora una respuesta brasileña. Se trataría de una nueva versión del pedido hecho en septiembre que consistía en tener una regla "de buen comportamiento" para que las inversiones extranjeras no vayan todas a Brasil, una eliminación de los incentivos y subsidios, y la adopción de salvaguardias para sectores que estén sufriendo los flujos de comercio del vecino.

Los sectores argentinos que continúan reclamando medidas contra sus pares brasileños son: calzados, textiles, electrodomé

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