El noroeste atrae cada vez más a las empresas del agro.

Les apuntan a los modernos productores zonales, que trabajan grandes superficies. Junto a las montañas, a 200 kilómetros de Salta, se expanden la soja y el maíz...

12deMayode2005a las08:59

Las Lajitas es una pequeña ciudad ubicada 200 kilómetros al sudeste de Salta. Ronda los 10.000 habitantes y tiene apenas un puñado de calles asfaltadas. Pero en los últimos años se ha convertido en la capital del fuerte desarrollo agrícola que está registrando el noroeste argentino, un fenómeno que genera cada vez más atracción entre las empresas del sector.

En la entrada de Las Lajitas hay un hotel muy moderno, inaugurado en la segunda mitad de los ''90, que marca el pulso de lo que pasa en la zona. Casi todos los vehículos estacionados allí son camionetas 4x4 nuevas. Pertenecen tanto a los productores como a los ejecutivos de las compañías del agro que cada vez realizan más jornadas, encuentros y seminarios aquí, apuntando a un perfil de chacarero muy particular que está impulsando el desarrollo de la zona.

Con las montañas como fondo, se extienden productivas "pampas" que por estos días están terminando con la cosecha de soja, también aquí el principal cultivo. El maíz espera el momento en que le lleguen las trilladoras y, en muchos lotes, los trigos que se sembraron primero ya están asomando verdes desde el suelo.
Las imágenes del campo, si no fuera por las montañas, serían muy similares a las de la zona núcleo del país (sur de Santa Fe, sudeste de Córdoba y norte de Buenos Aires), pero aquí la agricultura es más joven y nació de la mano de productores de punta que aplican tecnología a pleno.

Este punto y el tamaño de sus explotaciones (el promedio en los alrededores de Las Lajitas está muy cerca de las 10.000 hectáreas) atrajo el interés de las empresas proveedoras de insumos y servicios para el agro, que también desembarcaron con todo en la zona y potenciaron el fenómeno productivo.

Sin ir más lejos, a un costado de la estación de tren hay un gran campamento de gitanos, pero del otro se levanta una moderna planta de Bunge, el mayor exportador de granos del país, que en los últimos días estaba a pleno recibiendo camiones de soja.

A pocos kilómetros de Lajitas, en dirección a Joaquín V. González, otra planta de Bunge llama la atención de los que pasan por el camino por la forma de algunos de sus silos, que parecen un plato volador. Allí cerca están las 9.000 hectáreas de un campo de Olmedo Agropecuaria, una empresa pionera en la zona, que hace pocos días recibió a otra enorme caravana de camionetas 4x4 de los productores de todo el NOA que llegaron a una jornada informativa sobre las últimas tecnologías que las empresas están trayendo a la región.

Unos días antes, Nidera mostró su nueva genética y todos los avances de la biotecnología en semillas durante una jornada en Tucumán. Luego le siguió Syngenta cerca de Las Lajitas. Y poco después lo hizo Monsanto, a pocos kilómetros de allí.

Equipados a pleno, muchos con celulares que funcionan también como computadoras personales, estos empresarios agrícolas abrevan cada vez más de la innovación, no sólo en comunicaciones y camionetas, para estar más cerca en lugares tan lejanos como éste, sino para hacer frente a los particulares desafíos productivos de la región.

Los suelos de estas "pampas" son más frágiles que los de la región central del país, y en ellos es más necesario que en cualquier otro una rotación agrícola apropiada, que incluya el maíz y haga sustentable la producción. De otra forma, las temperaturas que suelen superar los 45 grados en verano, entre otros motivos, provocan una degradación acelerada.

Para esos desafíos, las empresas e instituciones como el INTA aportan investigación y soluciones. La biotecnología y la capacitación, para un correcto manejo por parte del productor, juegan aquí un rol fundamental. Entre todos, están

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