China, oportunidad de negocio y peligro latente. Por Flavia Rossi de fyo.com.

Desde hace unas semanas, se mantiene la expectativa de que el yuan abandone el tipo de cambio vigente para apreciarse...

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13deMayode2005a las09:37

Desde hace unas semanas, se mantiene la expectativa de que el yuan abandone el tipo de cambio vigente para apreciarse, lo que estimularía las importaciones chinas de poroto de soja. Sin embargo, la mayor disponibilidad de harina de soja podría acentuar el rol exportador de ese país en el mundo.

Durante los últimos años los países de Asia –con China a la cabeza– han experimentado un crecimiento impresionante, con el consecuente ingreso de capitales de todo el mundo en la búsqueda de mejores destinos de inversión. Lo característico de la fortaleza de esta región está en la coexistencia de superávit en cuenta corriente junto a un constante ingreso de capital privado, lo que acumula dólares y empuja al alza a las monedas locales. Sin embargo, los tipos de cambio no han podido reflejar esta realidad.

Banda de flotación

El yuan (la moneda de China) está atado al dólar en una estrecha banda de flotación. Esto significa que, lejos de apreciarse, la propia debilidad del dólar ha hecho que durante los últimos años el yuan se abarate respecto de las demás divisas, lo que facilitó el aumento de las exportaciones en todo el globo.

Desde hace varias semanas el mercado está especulando con que el gigante asiático tenga que abandonar su rígido patrón y apreciarse, con el objetivo de enfriar el crecimiento de la economía.

El gobierno de ese país está intentando mantener en secreto su decisión, máxime cuando tiene sobre sí la presión soberana desde diversos puntos del mapa. Según fuentes chinas, las medidas técnicas para la transición ya estarían tomadas, por lo que de ahora en más sólo sería cuestión de tiempo.

Cuanto esto suceda, el principal importador de commodities del mundo tendrá acceso a mayor cantidad de alimentos por el incremento de su poder adquisitivo. Los precios chinos del complejo oleaginoso serán presionados a la baja por los menores valores del poroto importado. Desde ese país arriesgan a que este movimiento estimularía la compra de uno a 1,5 millón de toneladas de poroto más que lo planeado, aunque el efecto de largo plazo dependería del ritmo de crecimiento de la economía.

No todo es color de rosa. Están advirtiendo que la mayor disponibilidad de materia prima estimularía la molienda y aumentaría la oferta de harina y reduciendo los precios.

Sería posible que con los márgenes de molienda debilitados, China tenga estímulo en ofrecer este subproducto en el mercado externo.

La Argentina será responsable en la campaña 2004/05 de la colocación del 42 por ciento del total de harina de soja transada en el mundo, seguida por Brasil (33 por ciento) y por Estados Unidos (12 por ciento). En la actualidad, China produce el 17 por ciento del total de harina pero lo consume en su totalidad; participa tan sólo con el dos por ciento del comercio internacional. La demanda de proteínas que tiene la creciente clase media obliga a orientar este alimento hacia la ganadería y la industria avícola. Tendría que pasar algo más para que la sobreoferta de harina en el mundo sea de magnitud tal que deprima los valores internacionales.

El peligro está precisamente en ese país, donde esta semana circularon rumores de un nuevo brote de fiebre aftosa en distintas provincias del territorio. Los casos no están confirmados, por lo que sólo resta esperar.

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