En el campo, la bolsa o la vida.

Que el principal rubro de la economía argentina, como es el complejo cerealero-oleaginoso, crezca en volumen un 20% en un año es una hazaña...

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21deMayode2005a las08:50

Que el principal rubro de la economía argentina, como es el complejo cerealero-oleaginoso, crezca en volumen un 20% en un año es una hazaña. La cosecha saltó de 70 a 83,5 millones de toneladas, un récord impensado, cuyo primer efecto es arrimar el bochín a las 100 millones (una meta que parecía fantasiosa el año pasado) mucho antes de lo esperado.

Esto obliga a reaccionar también con mucha mayor urgencia por la cuestión de la infraestructura, que colapsó totalmente esta temporada. No hay camiones, las rutas y los caminos están imposibles (por tráfico y por estado de mantenimiento), y el recibo en los puertos está acotado. Y nos lleva a pensar también en qué hubiera sucedido, y qué podría suceder de aquí en más, si no hubiera sido por el descubrimiento del embolsado de granos como una alternativa para almacenar la cosecha.

No es un invento argentino, es cierto. El embolsado de granos nació después que el de forrajes. Pero ya en los años 80 tempranos AgBag, la compañía de Portland (Oregon, noroeste de los EEUU), que lideraba el mercado de embolsadoras para ensilar pasto picado, tenía un aparato para almacenar granos. Como en los Estados Unidos sobra capacidad de silos, nunca funcionó comercialmente.

En la Argentina, en cambio, la idea detonó. Arrancó con el inventor de la embolsadora de grano húmedo, una patente mundial originada en Tandil. El silo de grano húmedo estaba muy extendido en los Estados Unidos, sobre todo en los estados lecheros. Pero lo hacen en los silos torre herméticos, de acero o cemento, que implican instalaciones muy costosas tanto para el almacenaje como para la extracción.

Con la máquina moledora-embolsadora, se obtiene un resultado aún superior por su gran hermeticidad, sin instalación alguna. Es sencillo embolsar y más fácil todavía extraer y cargar el mixer. Esta máquina ahora se exporta con éxito a Francia y otros países europeos. Pero su éxito se empañaría al lado del boom del embolsado de granos: en menos de cinco años, el sistema se impuso totalmente. Y en esta campaña se embolsarán nada menos que 20 millones de toneladas, la cuarta parte de la cosecha récord.

Es cierto, parece un sistema precario al lado de las grandes plantas de acopio. Hubo muchas dudas al principio, pero trabajos del INTA financiados por los proveedores de bolsas despejaron las incógnitas. Ahora el sistema está consolidado. Y los exportadores y muchos cerealistas, que al principio las vieron como su enemigo (porque el productor ahora contaba con la posibilidad de almacenar su propia producción) ahora las aprovechan en su favor. Varias exportadoras de primera línea este año se lanzaron a pleno con el sistema, que les permite ampliar sus cupos de recibo en los puertos. Todos se benefician: productores, que pueden cargar directo, y los exportadores, que crecen sin necesidad de "clavar" más dinero en infraestructura.

Es tan fuerte la corriente que algunas firmas de la primera línea mundial están llevando el sistema a sus operaciones en Africa, donde el riesgo de inmovilizar capital es aún mayor que en la Argentina. Y a Australia, donde la estructura estatal de granos está en crisis. Soluciones criollas, pero soluciones al fin.

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