Seguimiento de las reservas: Un ejemplo

Las lluvias pronosticadas para los próximos días seguirían, según esperamos, el mismo patrón que las que se vienen dando en el último mes o más: valores importantes sobre el noreste de la región pampeana y NEA, y registros escasos en el centro y sur de la región pampeana.

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03deJuniode2005a las12:08

Las lluvias pronosticadas para los próximos días seguirían, según esperamos, el mismo patrón que las que se vienen dando en el último mes o más: valores importantes sobre el noreste de la región pampeana y NEA, y registros escasos en el centro y sur de la región pampeana. Ya hemos mencionado en artículos anteriores cuáles serían a nuestro entender las condiciones dinámicas de la atmósfera que hacen que las precipitaciones en el centro y sur de la región pampeana se vean desfavorecidas, mientras que los sistemas tienden a posicionarse (y estacionarse) sobre el noreste de esta región y el sur del NEA.

El área más perjudicada por la seca es en este momento el sur de La Pampa y el sur de Buenos Aires. Allí la escasez de precipitaciones se prolonga desde principios del otoño y ahora, entrando el invierno, las posibilidades de obtener una recarga definitiva de todo el perfil se van diluyendo, sobre todo sobre el oeste de Buenos Aires y La Pampa.

La figura adjunta muestra el seguimiento de las reservas de agua en el suelo para la localidad de Tandil, suponiendo un monocultivo trigo. Las barras amarillas indican las reservas normales (valor estadístico más probable); la línea roja es el seguimiento de las reservas del año pasado; la línea verde indica la evolución de las reservas de este año, de abril a mayo.

Se observa que el año pasado las reservas hídricas fueron muy próximas a los valores normales, mientras que en el 2005 las reservas siguen manteniéndose por debajo de lo esperado. En los últimos 10 días los mayores valores registrados en la zona fueron de 10 milímetros en Olavarría y en Benito Juárez; en el resto los montos fueron inferiores. Las excepciones corresponden a localidades costeras, como Mar del Plata y Santa Teresita, con más de 50 milímetros, pero este efecto no se extendió a áreas continentales.

Resumiendo podemos decir que, en toda la zona deficitaria, las posibilidades de recarga aunque sea superficial disminuyen hacia el oeste. El mantenimiento de los mismos patrones de distribución de las precipitaciones hace pensar que, más que una “tormenta salvadora” habría que esperar una recarga superficial que surja de la suma de pequeños montos de lluvias sucesivas.

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