Pasión por la directa.

Historias de pioneros: Mario Nardone vio nacer a la SD en el país...

13deJuniode2005a las09:32

Historias de pioneros: Mario Nardone vio nacer a la SD en el país. Fue fundador de AAPRESID y hoy es un pujante productor en Argentina y Uruguay.

Un hecho concreto de la realidad es que la siembra directa ocupa más del 60 por ciento de la superficie cultivada en Argentina. Realidad que, obviamente, tiene por detrás una historia que no posee dueño, pero sí un puñado de pioneros y visionarios que escribieron varias de sus páginas. Entre ellos, Mario Nardone, quien actualmente es productor, asesor agropecuario y directivo de AAPRESID, entidad de la cual, además, fue fundador junto a otros productores, entre los que se destacan Jorge Romagnoli, Rogelio Fogante y Víctor Trucco.

En los inicios de los ''70, Mario Nardone ingresó al equipo de suelos de la Estación Experimental Agropecuaria Marcos Juárez del INTA. "En 1969 culminé la carrera de ingeniero geógrafo en la Facultad de Ingeniería de la ciudad de Rosario, y al poco tiempo ingresé al INTA Marcos Juárez para hacer foco en prácticas productivas conservacionistas", recordó Nardone.

A partir de allí, comenzó a trabajar en líneas relacionadas con el manejo eficiente del recurso agua y el control de la erosión, lo cual lo llevó "a realizar un postgrado en hidrología en la Universidad de Londres, en Inglaterra".

A su regreso, comenzó con las primeras experiencias en siembra directa dentro de la experimental y en campos de productores, junto a Alfredo Lattanzi y Hugo Marelli.

"En los primeros momentos apuntamos a poder realizar la siembra de soja de segunda sobre trigo, con la idea de desterrar prácticas como la quema de rastrojos, tan arraigadas en la cultura de muchos productores", comentó Nardone.

Además, la preparación de la cama de siembra en convencional para la soja de segunda "exponía al suelo a la acción erosiva de las lluvias de fines de primavera, y muchas veces demoraba la siembra con la consecuente pérdida de productividad".

Algunos productores con campos cercanos a la experimental fueron sus aliados, permitiendo llevar estas nuevas ideas a situaciones reales. "En 1974, en el campo de Palazessi logramos un rendimiento de 3.000 kg/ha en soja de segunda", comentó entusiasmado Nardone.

La principal ventaja que la SD daba estaba relacionada con la mejor economía del agua —menores pérdidas por evaporación y escorrentía— y con el adelantamiento de la fecha de siembra.

Estos resultados llevaron a los técnicos de suelos de INTA Marcos Juárez a establecer ensayos de larga duración para comparar distintas rotaciones de cultivos y sistemas de labranzas. Ensayos que actualmente continúan, y cuyos resultados fueron analizados y presentados días atrás en el seminario internacional sobre "Indicadores de calidad de suelo",

organizado por PROCISUR y el INTA en la EEA Marcos Juárez. ( ver Los beneficios de...).

Pero las innovaciones no terminaban ahí. De la mano de la mejora del ambiente productivo logrado con SD, "entre el ''77 y el ''79 comenzamos a evaluar el achicamiento de la distancia entre hileras en soja".

Utilizando las recordadas variedades Lee y Clark 73 "observamos que distancias menores a 70 cms permitían un mejor arreglo espacial y un incremento de los rindes, con grupos de madurez más precoces que los tradicionales, por entonces, en la zona. Contábamos con un máquina que permitía sembrar a 35, 50 y 70 cm entre hileras", recordó el especialista.

Y las experiencias no sólo eran agrícolas. "Hacia fines de los ´70 probamos la siembra de sorgo forrajero sobre verdeos invernales de avena", destacó Nardone. Las ventajas eran contundentes: "además de lograr mayor producción de forraje, la hacienda podía pastar por más días, ya que las condiciones de piso luego de una lluvia eran de más firmeza que en situaciones de remoción previa a la siembra del sorgo".

Estas primeras

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