Brasil, ante una crisis agrícola

El dólar bajo y el fuerte endeudamiento de los productores están frenando la expansión del país vecino; también tiene graves deficiencias en la infraestructura

18deJuniode2005a las09:11

Brasil muestra un panorama complejo por delante en lo que hace a su producción agropecuaria, según pudimos comprobar durante el viaje que organizamos desde el área de Economía de Aacrea junto a un grupo de 27 empresarios argentinos. El sector agropecuario del país vecino y la cadena agroalimentaria en su conjunto se enfrentan a una campaña difícil luego de haber registrado un importante crecimiento en su superficie destinada a cultivos en los últimos años, aunque con una producción estancada desde 2002 debido a factores climáticos y a la aparición de la roya de la soja, que limitaron su desarrollo.

Esto crea ciertas dudas respecto de si la superficie sembrada continuará creciendo, sobre todo en nuevas áreas productivas que cuentan con un enorme potencial. Pero la situación va más allá, porque sobre el sector agropecuario pesan otros factores fundamentales que afectan de un modo decisivo la renta de las empresas.

Uno de ellos es el tipo de cambio, que bajó más del 20% en menos de un año. Los productores se endeudaron o compraron sus insumos con un dólar de 3,10 reales y ahora reciben un dólar de 2,45 por las liquidaciones de su soja, algo que nunca había ocurrido en la historia de Brasil.

En segundo lugar, se suman las pérdidas en rendimiento, que superaron los 13 millones de toneladas en comparación con las estimadas, debido a las secas registradas en algunas zonas y al exceso de lluvias en otras.

Además, existe un gran endeudamiento por parte de los productores (sobre todo en las nuevas zonas de producción), que sólo acceden a créditos con tasas altas, que en la actualidad llegan al 20%. A diferencia de años anteriores, las deudas se relacionan con entidades privadas como proveedores de insumos y exportadores, y muestran grandes dificultades de refinanciación.

Con este panorama complicado por delante, no es extraño que Blairo Maggi, gobernador de Matto Grosso (mayor estado productor de soja del país), encabezara días atrás una protesta en Primavera del Este, municipio de este estado, y prepare una movilización a Brasilia con el acompañamiento de mas de 15.000 tractores. Mato Grosso es un claro ejemplo de estado agroindustrial: más del 50% de los puestos de trabajo dependen de este sector y cualquier retroceso en sus ingresos afecta a su comunidad de un modo directo. Hoy se vive en este y en otros estados vecinos del centro-oeste brasileño una crisis social no esperada por nadie.

La próxima campaña

Para la nueva campaña 2005/06 existen muchas preguntas y pocas respuestas respecto de cómo se desarrollará la siembra de soja en Mato Grosso y en otros estados del norte de Brasil. La primera gran pregunta se relaciona con quién financiará la campaña. Según pudimos apreciar durante nuestra estada en San Pablo, durante la cual visitamos el mercado de futuros brasileño (Bmyf), los bancos estarían dejando de acompañar a los productores agropecuarios.

En 1997, el crédito otorgado a los productores ascendía a 10,37 reales por tonelada, mientras en 2005 cayó a sólo 4 reales en todos los estados de Brasil. A esto hay que agregarle el pago de una tasa que supera el 20 por ciento.

Del lado de las empresas privadas, los proveedores de insumos y exportadores (en Brasil todos los exportadores financian a los productores para originar mercadería) dicen que van a financiar de igual manera que el año pasado, pero van pedir más garantías para el otorgamiento de créditos.

El tipo de cambio es la gran incógnita; tanto el gobierno de Mato Grosso como los organismos privados dicen que Brasil no va a poder continuar con esta relación real- dólar.

Si bien aumenta el ingreso de los asalariados y mejora su calidad de vida, el complejo exportador (que es fuente

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