La roya de la soja genera respeto, pero no miedo.

Frente a un panorama poco alentador, los productores tienen en sus planes el uso racional de fungicidas...

22deJuniode2005a las09:05

Frente a un panorama poco alentador, los productores tienen en sus planes el uso racional de fungicidas. Para algunos analistas resulta prácticamente imposible que el hospedante de la roya de la soja sobreviva a las heladas invernales en la Argentina.

Los analistas prevén que la roya de la soja —presente en las tres últimas campañas del país—, seguramente va a volver a atacar en el período 2005-06. En cuanto a los ataques ya verificados por las autoridades oficiales y los técnicos privados, si bien fueron amplios, no se puede hablar de una “alta incidencia por hectárea”. Por suerte, fueron menos graves de lo que se esperaba a esta altura del año pasado.

Los pronósticos agoreros de entonces se fueron atenuando. “Tengo respeto por la roya, pero no estoy temeroso. Estoy alerta”, suelen comentar productores en charlas informales, en seminarios y congresos.

Ese respeto puede ser avalado por los dichos de Eduardo Sierra, profesor de Climatología Agrícola de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba). “Resulta muy probable que se den las condiciones climáticas para que haya ataque de roya en la Argentina en la campaña que se avecina. En estos días ya se registran condiciones climáticas que favorecen el desarrollo de la roya de la soja de invierno en Bolivia, Paraguay y Brasil. Esa es una fuente de inóculo para la soja de verano y para que los vientos transporten los inóculos hasta la Argentina”, según se publicó en un matutino porteño.

Vuelve El Niño. El especialista agregó que “las características de un fenómeno El Niño —esto es, lluvias abundantes de verano y tardías—, resultan bastante probables. Eso favorece a la soja, especialmente en la zona núcleo, y bastante menos al trigo. Eso sí, los pronósticos que involucran al Nordeste Argentino (NEA) hablan de una nueva seca para el año que viene”.

Por su parte, Daniel Schonwalzer, de Technidea, empresa distribuidora y de asesoramiento sobre productos fitosanitarios, dijo que “la enfermedad llegó más lejos de lo que se pensaba: pasó la ruta 5 y ese límite nunca se pensó que podría ser sobrepasado (hacia el Sur)”.

Distintos matices. Desde el ámbito de la fitopatología se observa una visión con matices diferentes. Amelio Dall Agnol, del Consorcio Antiferrugen, de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) —equivalente al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)—; Marcelo Carmona, de la Cátedra de Fitopatología de la Fauba, así como otros destacados especialistas, se encargaron de aclarar muy bien que “resulta prácticamente imposible que el hospedante de la roya de la soja sobreviva a las heladas invernales en la Argentina, con excepción del kutzú, leguminosa que habita en zonas subtropicales y tropicales”.

Este concepto no es menor, por el contrario. Dicho en términos simples, la roya de la soja no puede pasar el invierno en la Argentina. Los nuevos inóculos tienen que venir de los países vecinos, en su inmensa mayoría. Y eso limita en alguna medida la diseminación.

Fungicidas. Una decena de productores, distribuidores de fitosanitarios y empresas proveedoras de insumos coinciden en que se han vendido productos fungicidas por un valor cercano a los 70 millones de dólares. Concuerdan también en que 35 millones (equivalente en productos) ya se han aplicado en los campos. El 40 % del remanente está en poder de los proveedores, otro tanto en manos de los distribuidores y el 20 % final está en los galpones de los productores. Es decir que hay 25 millones de dólares en productos que quedan como carry over (sobrante, listo para ser aplicado) en la campaña 2005-2006.

“Creemos que en la campaña que se avecina los productores van a aplicar más productos fungicidas que en la

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