Retenciones: el campo se acerca a Lavagna y busca alternativas.

El ministro se reunió con referentes del sector y dijo que el tema será analizado...

30deJuniode2005a las09:00

La idea de convertir las retenciones a la exportación de productos agropecuarios en un anticipo del Impuesto a las Ganancias, propuesta por el economista Juan Llach el martes, no tomó por sorpresa al Gobierno. El ministro Roberto Lavagna había escuchado un planteo similar un día antes, en una reunión con 40 productores y empresarios agroindustriales de relieve, convocados por el secretario de Agricultura, Miguel Campos.

Su idea era permitir un diálogo abierto entre el ministro y este grupo de "referentes", entre los que se contaban ex funcionarios y ejecutivos de empresas del sector. Esta fue la segunda reunión, celebrada bajo la consigna "Construyamos un Nosotros", en un intento de Campos por lograr un acercamiento basado en coincidencias concretas. Campos cuenta que, cuando le informó de la reunión a Lavagna, éste le pidió asistir, y así surgió el encuentro.

"Me parece una alternativa interesante para analizar", dijo Lavagna cuando escuchó la propuesta de mantener las retenciones pero considerarlas como anticipo del Impuesto a las Ganancias. Quien se lo planteó fue Víctor Trucco, líder de la revolución tecnológica de la "siembra directa", llave maestra del despegue de la producción agrícola en la última década. Entre los presentes no había ningún dirigente del sector, que reclama sin éxito la eliminación de las retenciones.

En realidad, la cuestión de "retenciones a cuenta de Ganancias" venía ganando espacio desde hace un par de años, cuando se advirtió la escasa voluntad del Gobierno para implementar otras fórmulas para cobrarle los impuestos al campo.

En el encuentro, en Puerto Madero, Lavagna no tuvo reparos en calificar como "distorsivos" a los derechos de exportación, pero los justificó como una herramienta necesaria para mantener el superávit fiscal y a raya los precios de los alimentos. El ministro ya había dicho en varias ocasiones —cuando los ruralistas venían al ataque— que los consideraba como "una forma de cobrarle el Impuesto a las Ganancias al campo". Es que toda la producción confluye a los puertos, y de ese embudo nadie se escapa. El Gobierno, que se queda con el 20% del valor de los cereales y el 23% de las oleaginosas, recaudó en 2004 $ 6.000 millones por retenciones. El agro reconoce que algunos productos son rentables, como la soja. Otros, como los cereales (maíz en especial, pero también trigo) a los valores actuales dan resultados negativos. Se advierte una muy baja intención de siembra de ambos, pese a que la tecnología de última generación permite rindes altísimos.

En el encuentro hubo un clima cordial y coincidencias fuertes sobre temas sensibles, como la reducción del IVA a los fertilizantes, sobre el cual el diputado Humberto Roggero presentó un proyecto para que alcance a todos los productos y no sólo a algunos, como indica la iniciativa que está actualmente en el Congreso. Sobre biocombustibles, Lavagna dijo que es un tema prioritario para el Gobierno.

En cuanto a la propuesta de Llach, que elaboró a pedido de la Fundación Producir Conservando, ofrece dos alternativas: primero, mantener las retenciones, pero convertirlas en un anticipo del Impuesto a las Ganancias, con lo que prácticamente no habría sacrificio fiscal para el Gobierno. Aunque para el agro es un cambio de concepto fundamental, porque recuperaría la imagen de que cobra el precio "lleno". En la segunda opción, directamente desaparecen las retenciones, pero se cobra en la Aduana el 30% de la alícuota del Impuesto a las Ganancias. Llach prefiere esta alternativa, aunque implica el riesgo de un mayor sacrificio fiscal, que de todas formas se compensaría con otras medidas propuestas. Los eventuales efectos de la eliminación de las retenciones a las exportaciones sobre el precio de los alimentos se compensan totalmente con

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