Monsanto dice que quiere una solución local por la soja RR.

La empresa aclaró que las acciones iniciadas en Europa sólo buscan reforzar su derecho de patente...

08deJuliode2005a las09:07

La empresa Monsanto, propietaria de la patente de la soja RR, aseguró que las acciones iniciadas en Europa contra importadores de la oleaginosa producida en el país apuntan a reforzar legalmente su reclamo de propiedad intelectual pero no reemplazan a la búsqueda de un "sistema local" de contraprestación a sus innovaciones tecnológicas.

La filial argentina de la multinacional intentó así poner paños fríos a la pelea desatada la semana pasada, cuando el inicio de acciones judiciales en Holanda y Dinamarca contra importadores de soja argentina desató una dura respuesta del secretario de Agricultura, Miguel Campos. En ese momento, el funcionario amenazó incluso con no aprobar nuevos eventos desarrollados por la empresa, como el nuevo maíz RR-BT.

En un intento por frenar la escalada, Monsanto Argentina salió a aclarar que las acciones en Europa no persiguen el cobro de una regalía a los exportadores sino la convalidación de un derecho del que hoy no gozan en el país debido a que no fue registrada la patente.

Al respecto, la empresa aclaró que en 1995, un año antes del lanzamiento comercial de la soja transgénica en el país, la misma fue solicitada a las autoridades locales pero "por razones de índole administrativas originadas en un cambio de ley de patentes, la misma fue denegada". Monsanto aclaró que no fue la única empresa que sufrió este cambio de legislación.

La más sembrada

La soja transgénica, desarrollada por Monsanto pero licenciada a distintos semilleros que la introdujeron en sus variedades mejoradas genéticamente, ocupa el 90% de la superficie sembrada con el principal cultivo del país. Sin embargo, sólo un 20% de la semilla que se comercializa en este mercado es certificada.

El crecimiento del mercado ilegal de semillas fue motivo de históricos enfrentamientos entre las empresas semilleras, que reclaman el pago de regalías por sus desarrollos tecnológicos, y las entidades de la producción, que sienten esta pretensión como una amenaza al derecho del agricultor a usar su propia semilla para resiembra.

Si bien a fines del año pasado se alcanzó un principio de acuerdo entre todos los sectores, que dio pie incluso a la presentación de un anteproyecto de ley oficial que no llegó todavía al Congreso, Monsanto optó por reforzar sus acciones en procura del cobro de un canon sobre las exportaciones de soja argentina.

"Ese compromiso estaba lleno de salvedades por parte de las distintas entidades", explicaron desde la empresa, que ahora decidieron volver a la mesa de negociación a través de la Asociación de Semilleros Argentinos. "Si bien el pago de la tecnología RR de Monsanto se convirtió en el foco de la discusión, queremos dejar en claro que este es un problema que afecta tanto al pago por el uso de germoplasma como el de eventos transgénicos, y por ende a toda la industria semillera", señalaron en un comunicado firmado por el presidente local dela compañía, Alfonso Alba.

El mismo documento asegura que la gran mayoría de los sectores involucrados en el mercado de semillas "está abierta" a reconocer el pago de las tecnología y considera que "para seguir adelante hay que focalizarse en la búsqueda" de un sistema eficiente para implementar ese cobro.

"Estamos abiertos a todas las propuestas, no nos empecinamos a cobrar sobre el grano producido sino a través de una regalía sobre la bolsa de semilla, estamos dispuestos a reconocer el derecho al uso propio gratuito por parte de los pequeños productores y a acortar el período de tiempo en el que se debería realizar el pago", señalaron desde la firma, donde el énfasis está puesto "en la puesta en marcha de un sistema de control eficiente para implementarlo ya en la próxima campaña de granos gruesos".

La compañía aclaró

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