Se fortalecerían los precios del trigo por la falta de lluvias. Por Flavia Rossi de fyo.com.

El trigo en Chicago es el producto que menos fundamentos tiene para sostenerse...

08deJuliode2005a las09:35

El trigo en Chicago es el producto que menos fundamentos tiene para sostenerse. La cosecha del trigo de invierno está avanzando muy bien gracias al clima de las últimas semanas, los rindes son mejores a los esperados inicialmente y la calidad de las variedades primaverales sigue siendo mejor a la del año pasado.

La competencia que se espera desde otros países dificultaría las colocaciones estadounidenses, mientras que el crecimiento anual de la demanda no es importante. Los precios están logrando sostenerse por el comportamiento de la soja, aunque cuando la fuerza de la oleaginosa mengua, le realidad propia aflora.

En el plano local, el trigo disponible está bastante aislado de los vaivenes externos. Brasil todas las semanas compra algo y los precios responden mayormente a las necesidades de embarque en los distintos puertos y a la puja con la molinería. No se esperan mayores cambios para este producto.

Sin embargo, la historia del trigo nuevo recién se está escribiendo. Pasan las semanas y el clima en Argentina no ayuda a los cultivos. La siembra del trigo se complica por la sequía en la zona principal de cultivo – principalmente en el sudoeste y sur de Córdoba, La Pampa y en el sur y sudoeste de Buenos Aires– y por el exceso de humedad que hay en Entre Ríos y el nordeste de Santa Fe. El retraso actual es importante si se considera que durante las tres campañas anteriores ya se había implantado más de la mitad del área y este año apenas se ha superado el 40 por ciento.

Con este panorama, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ha advertido que la caída de área podría ser de casi el siete por ciento respecto del año anterior; quedaría en 5,670 millones de hectáreas.

Con mucho mayor optimismo, la Secretaría de Agricultura espera una reducción del seis por ciento, mientras que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), aun con el ajuste de junio, espera que la caída sea de sólo el dos por ciento (sería lógico esperar que este último dato sea nuevamente ajustado de acuerdo con las condiciones actuales).

La correcta provisión de agua es necesaria para que el trigo pueda germinar, emerger y enraizar apropiadamente; de otro modo, los rindes serán afectados. Sin evidencias todavía del deterioro de los cultivos, lo más conveniente para proyectar la producción es usar el rinde de tendencia: 25 quintales por hectárea. En la campaña 2004/05 se lograron 26,3 quintales gracias al clima favorable y a la aplicación de tecnología, dos elementos que no parecen repetirse este año.

Suponiendo válido este rinde provisorio y teniendo en cuenta que casi el 97 por ciento de lo sembrado logra cosecharse, los volúmenes de producción de la campaña 2005/06 oscilarían entre 13,7 millones de toneladas (correspondientes al área esperada por la Bolsa de Cereales) y los 15 millones que sostiene el Usda. La cifra derivada del supuesto de la Sagpya está ubicada en el rango medio de los otros dos organismos (14,3 millones de toneladas, lo que representa una baja del 10 por ciento respecto al volumen del año pasado).

Si en algo coinciden es en que la producción que habrá el año próximo será menor, lo que tenderá a ajustar el saldo exportable. El consumo interno es relativamente estable en nuestro país (este año aproximadamente 5,2 millones de toneladas) por lo que quedarían por colocar en el exterior 9,1 millones de toneladas.

Comparaciones

A mediados del año pasado los precios locales del trigo nuevo no podían escapar a la presión internacional. Los contratos enero 2005 en el MAT cotizaban a 103 dólares, con un descuento de 27 dólares sobre el mercado referente.

Los meses pasaron y aunque los valores de ambos mercados seguían bajando, la base local se fue fortaleciendo hasta

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