El trigo de esta campaña se achica en volumen pero gana en el precio.

La reducción del saldo exportable se potenciará con stocks más ajustados a nivel internacional...

11deJuliode2005a las09:09

Una campaña ajustada en área pero prometedora en materia de precios es lo que se avecina para el trigo próximo, ese que habitualmente le aporta dinero fresco al productor a fin de año.

Por razones climáticas vinculadas con la sequía y esencialmente económicas, relacionadas con el desplazamiento del cereal fino por la soja, que tiene mejores márgenes, el trigo jugará un partido distinto al del ciclo 2004, cuando se alcanzó una campaña récord.

"El área de trigo va a caer en la Argentina por lo menos un 15% y tal vez un 20%", vaticinó el analista de la consultora Nóvitas, Enrique Erize, quien de todos modos se mostró "optimista" en materia de precios, porque "hay una menor producción mundial este año y cae mucho la producción potencial de la Argentina lo que significa menor saldo exportable con un comprador como Brasil que tiene que importar más el año que viene".

La ecuación económica financiera del cereal fino es clave en la Argentina y vital en esta campaña. Erize explicó que en el sur de Buenos Aires, en zonas tradicionalmente trigueras como Balcarce o Tres Arroyos "la soja está desplazando al trigo y sigue avanzando".

Así, en estas regiones en las hasta hace dos semanas no se podía sembrar trigo por la falta de humedad, la gente se pasó a soja de primera. "Los precios del trigo y su ecuación económica no dan contra la soja", advirtió el analista de Nóvitas.

Aún cuando la balanza se inclina hacia la soja, el trigo sigue siendo una alternativa para los productores y no necesariamente para los de primera línea, por el mercado cautivo que significa Brasil para los saldos exportables argentinos.

Resignar calidad

Para Erize el trigo tiene potencial de crecimiento en rindes pero "a costa de sacrificar calidad". Sucede que los productores, para incrementar la producción, apostaron a variedades de menor calidad panadera como los trigos franceses.

"Es es el problema del huevo o la gallina, hay que preguntarse si queremos rendimiento y precios o convertirnos en un país como Canadá o Australia que producen calidad", dijo el analista, quien consideró que la Argentina perdió el tren en este sentido.

"Veo muy difícil que el país pueda competir con países como esos que tienen toda una infraestructura montada a tal efecto. Argentina no tiene infraestructura ni logística para poder segregar trigo y así aspirar a vender calidad", sentenció.

Aún tomando el camino de priorizar el rendimiento por sobre la calidad, la Argentina sigue teniendo y mercado asegurado en el gran vecino del Mercosur. "Somos socios y esto aporta una ventaja arancelaria, con lo cual ahí tenemos un nicho de mercado de 5 millones de toneladas de trigo por año, que es bastante", dijo Erize.

Pensando en una producción de 7 millones y con la colocación de 5 millones de toneladas en Brasil al país sólo le quedan por vender el excedente de 2 millones al resto del mundo compitiendo con precios. Si la producción cae, todo el saldo exportable se lo lleva el mercado brasileño.

El gran competidor

El analista de Nóvitas hizo hincapié en Ucrania como un jugador que dará que hablar en el futuro en materia granaria. "Son potenciales competidores, tanto Ucrania como Rusia, países con tierras muy ricas, incluso para muchos las mejores del mundo, pero como contrapartida tienen un sistema productivo muy retrasados y serios problemas comerciales porque vienen del comunismo", explicó.

Frente a esto "el productor argentino tiene una ventaja frente a ellos, pero no por mucho tiempo", ya que en las praderas ucranianas ya comenzaron a informarse sobre los métodos de producción de avanzada como la siembra directa y están interesados en la incorporación de nuevas tecnologías.

"Tienen un potencial de crecimien

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