Los rindes de soja y maíz pueden seguir cayendo en Estados Unidos.

La atención de los más curiosos estuvo centrada a comienzos de la pasada semana en los ajustes que haría el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos...

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18deJuliode2005a las09:04

La atención de los más curiosos estuvo centrada a comienzos de la pasada semana en los ajustes que haría el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según su sigla en inlgés) con relación a los rindes de soja y de maíz en ese país.

El huracán “Dennis” estuvo acompañado por lluvias en las zonas más damnificadas por la sequía del cordón maicero, aunque la intensidad de las precipitaciones no alcanzó para revertir la situación.

Responsable de producir el 17 % de la soja y el 16 % del maíz, Illinois es el estado más afectado al tener el 97 % del suelo con problemas de agua. Las lluvias recibidas fueron aisladas y escasas, manteniéndose condiciones de sequía severa en el norte. Los cultivos de esta zona siguen deteriorándose fuertemente; queda sólo el 16 % del maíz y de la soja en estado bueno a excelente.

La situación es distinta en Iowa —principal productor de ambos granos— donde las calidades siguen siendo muy superiores al promedio. Más del 75 % de los cultivos está en condiciones buenas y excelentes contra el 54 y 58 % de la soja y del maíz en todo Estados Unidos. Sin embargo, esta región recibió sólo lluvias escasas, lo que incrementa la proporción del suelo con problemas y muestra un nuevo punto del mapa a monitorear

Calidades y rindes. La mejor calidad de la soja ha estado asociada con mejores rindes en los últimos cuatro años. En la campaña 2004/2005, el 66 % de los cultivos quedó en estado bueno a excelente y se alcanzó el rinde récord de 28,6 quintales por hectárea. En 2001/2002, la proporción mencionada quedó en 54 % y el rinde fue de 26,6 quintales. Al año siguiente la situación empeoró hasta quedar en 45 %, lo que generó un rinde de 25,5 quintales. El resultado de la campaña 2003/2004 fue el peor desde 1993 (22,7 quintales) lo que estuvo ligado al pobre estado de los cultivos —sólo el 38 % quedó en estado bueno a excelente—.

Panorama actual. La calidad actual está por debajo del promedio de los últimos cuatro años y sigue bajando. El USDA evitó ajustar el rinde de tendencia (26,8 quintales) debido a que todavía hay incertidumbre respecto del efecto final que tendrá el clima.

Aún habrá que esperar cambios en este ítem, principalmente porque la relación actual entre calidad y rinde coincide con el patrón de los últimos años.

El caso del maíz es distinto. La relación observada entre ambas variables no es tan directa y los efectos hoy son más evidentes. Los cultivos están separándose cada vez más respecto del año pasado y pareciéndose a la campaña 2002/2003 (que terminó con sólo el 44 por ciento en estado bueno a excelente). El USDA no pudo negar esta información y ajustó un dos por ciento el rinde estimado, llevándolo a 91 quintales por hectárea.

El maíz es el que guía los precios por estos días. El cereal tiene menos tiempo que la soja y con los nuevos datos la situación es más ajustada que el año pasado. Las expectativas se están reacomodando y crecen las posiciones compradas de los fondos.

Los futuros diciembre de Chicago llegaron a cotizar por encima de los máximos de junio (100,9 dólares el 13 de julio) con la soja acompañando por detrás. La demanda vendrá firme y es muy probable que los rindes de la oleaginosa se recorten. Sin embargo, todavía falta más de un mes y el patrón de lluvias puede cambiar. Es preciso estar atentos en el mercado local para aprovechar las mejoras a tiempo.

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