Consultas a EE.UU. por una cumbre.

Hubo gestiones para desmentir críticas de Washington al temario y a la organización...

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19deJuliode2005a las09:18

En otro episodio de las idas y vueltas sobre lo que Estados Unidos opina por lo bajo y por lo alto de la organización de la IV Cumbre de las Américas, la Cancillería anunció ayer que pediría a la Casa Blanca "precisiones" sobre su presunta inquietud en torno a la reunión de los 33 jefes de Estado del continente, que tendrá lugar en Mar del Plata, en noviembre y luego confirmó que no hay ninguna "inquietud".

El ministro Rafael Bielsa instruyó a los embajadores en Washington, José Octavio Bordón, y ante la OEA, Rodolfo Gil, para que pidieran información sobre objeciones a la organización de la Cumbre. "Los dos le dijeron al canciller que de las consultas respectivas no surgía ninguna modificación y que la cumbre está ratificada en todos sus términos, tanto la realización como el temario", apuntó luego el vocero del ministerio.

El gesto surgió tras renovadas versiones sobre cuestionamientos ayer publicadas por el diario La Nación y en oportunidades anteriores por Clarín, de que la Administración Bush está a inquieta con la organización logística y la seguridad en Mar del Plata y por la certeza de protestas callejeras contra Bush.

Cierto es que aun no se ha cerrado un documento en torno al tema que Argentina logró imponer en la reunión de este año: "Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".

Pero hubo dudas acerca de la conveniencia de darse por aludidos ante versiones que involucraban al subsecretario del Departamento de Estado para América Latina, Roger Noriega, y al embajador de EE.UU. ante la OEA, John Maisto, como los voceros de las presuntas objeciones.

Bielsa ordenó dejar claro que la agenda de trabajo acordada para Mar del Plata seguía "inalterable", pero rechazó subirle el tono de una forma que pudiera ser vista como un gesto proselitista.

La cancillería está recibiendo asesoramiento de gobiernos con experiencia en este tipo de cumbres como Canadá y México.

Recientemente, en un almuerzo en el Palacio San Martín, un funcionario mexicano anticipaba a sus pares argentinos que habría muchos episodios críticos —incluso mediáticos— con la delegación estadounidense. Y en ese sentido aconsejaba conceder, pero también no aflojar cuando los pedidos trascienden los intereses y la cultura nacional.

Lo curioso también es que hasta el momento, Washington, que no escatima comentarios cuando hay un tema al que le quiere bajar el pulgar, se ha manifestado de manera elogiosa para con la organización de la Cumbre de Mar del Plata. La más reciente salió de boca del embajador Lino Gutiérrez, que aseguró que en su país "no hay preocupación ninguna" por la seguridad.

A su vez, la semana pasada, el coordinador nacional de la Cumbre, el vicecanciller Jorge Taiana se reunió en la capital norteamericana con el encargado de América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad, Tom Shannon, con Noriega y con Maisto. De las reuniones, Taiana dice haber recibido "todo el apoyo e interés" del gobierno de Bush que tras más de cuatro años en el poder tendrán en Mar del Plata su primer gran actividad con América Latina.

 

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