Consultas a EE.UU. por una cumbre.
Hubo gestiones para desmentir críticas de Washington al temario y a la organización...
En otro episodio de las idas y vueltas sobre lo que Estados Unidos opina por lo bajo y por lo alto de la organización de la IV Cumbre de las Américas, la Cancillería anunció ayer que pediría a la Casa Blanca "precisiones" sobre su presunta inquietud en torno a la reunión de los 33 jefes de Estado del continente, que tendrá lugar en Mar del Plata, en noviembre y luego confirmó que no hay ninguna "inquietud".
El ministro Rafael Bielsa instruyó a los embajadores en Washington, José Octavio Bordón, y ante la OEA, Rodolfo Gil, para que pidieran información sobre objeciones a la organización de la Cumbre. "Los dos le dijeron al canciller que de las consultas respectivas no surgía ninguna modificación y que la cumbre está ratificada en todos sus términos, tanto la realización como el temario", apuntó luego el vocero del ministerio.
El gesto surgió tras renovadas versiones sobre cuestionamientos ayer publicadas por el diario La Nación y en oportunidades anteriores por Clarín, de que la Administración Bush está a inquieta con la organización logística y la seguridad en Mar del Plata y por la certeza de protestas callejeras contra Bush.
Cierto es que aun no se ha cerrado un documento en torno al tema que Argentina logró imponer en la reunión de este año: "Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".