Desafíos del nuevo estándar de trigo.

La normativa de la Sagpya procura ofrecer un producto más adaptado a las necesidades de los países importadores, pero exigirá esfuerzos adicionales a los productores del cereal...

23deJuliode2005a las07:57

El nuevo estándar de trigo pan establecido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos (Sagpya) reavivó la polémica acerca de la necesidad de mejorar la calidad, la clasificación y la segregación del trigo argentino.

Con el objetivo de fomentar un intercambio de opiniones tendiente a maximizar los beneficios para toda la cadena y minimizar los eventuales impactos negativos de los cambios en el estándar, los CREA de la zona norte de Buenos Aires organizaron una jornada abierta en la localidad bonaerense de Chivilcoy. En ese ámbito, Ricardo Negri, técnico del Area de Economía de Aacrea, expresó: "Todos los países exportadores de trigo van cambiando sus estándares en función de la demanda. No es ilógico que si el comprador necesita algunos cambios, quien le vende deba hacer ciertas adaptaciones. Sin embargo, ese criterio, que nos resulta razonable al hablar de insumos o agroquímicos, provoca cierto escozor cuando se habla de modificar los estándares de nuestro producto".

Para diferenciarse de los Estados Unidos, Australia, Canadá y la Unión Europea, la Argentina vende su trigo a bajo precio. Hace unos meses se concretaron ventas a Egipto por un millón de toneladas, y se ofertó el trigo con un descuento aproximado de US$ 45 por tonelada en relación con el producto estadounidense más barato. Esa política de venta por bajos precios trae aparejados varios problemas. El principal es que Rusia, Ucrania y Kasakhstán emplean ese mismo esquema. "Si la próxima campaña de esos países vuelve a ser buena, habrá una «guerra de pobres», adelantó Negri. En su opinión, los bajos precios del trigo argentino, si bien dependen de distintos factores, están vinculados en gran parte con problemas de calidad o de percepción de la calidad.

Gradual

Las modificaciones en el estándar de trigo pan serán graduales. Una primera fase entrará en vigor en octubre de este año. La segunda etapa comenzará en el mismo mes de 2006.

"El cambio es paulatino y además la decisión fue consultada. Recordemos que en otras ocasiones hubo cambios de estándares más abruptos, que se implementaron sin consulta y con sólo dos meses de anticipación. En este caso, los productores tienen la posibilidad de analizar la situación y ver qué cosas pueden cambiar", dijo Negri. En la infografía adjunta se realiza una estimación del impacto económico del nuevo estándar. Para la confección de este cuadro se consideró como situación "actual" al promedio de calidad de las tres últimas campañas, según datos de la Sagpya, con un precio de US$ 100 /t.

La infografía permite estimar cuánto dinero dejarían de percibir los productores de las distintas regiones si sus próximas cosechas fueran idénticas al promedio de los tres últimos años y si no efectuaran cambios en la calidad de sus trigos. En todo el país, el cambio del estándar implicará casi 3 millones de dólares para los productores en la campaña que viene, y cerca de 13 millones de dólares para la campaña 2006/07.

En otro tramo de la jornada, Daniel Menella, de Trigalia SA, empresa del grupo Cargill (que actualmente posee el 17% de participación en la molienda nacional y 38% en las exportaciones de harina), se manifestó en favor de una mayor calidad y segregación.

La molinería tiene dos clientes básicos: las panaderías y la industria alimentaria. Y esta última plantea importantes exigencias. Entre ellas se pueden destacar las siguientes:

1) Elaboración de productos muy segmentados. "Se fabrica una enorme variedad de galletitas", señaló Menella. "Eso nos exige elaborar harinas con particularidades específicas para cada segmento", agregó.

2) Gran orientación a la exportación. La industria alime

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