Los exportadores trigueros en guerra.

EE.UU., Canadá, Australia y la UE dieron marcha atrás con su visto bueno para que Rusia se sume a la OMC el año próximo...

Por
23deJuliode2005a las08:24

EE.UU., Canadá, Australia y la UE dieron marcha atrás con su visto bueno para que Rusia se sume a la OMC el año próximo. Temor por el rápido crecimiento de las exportaciones agrícolas rusas.

A pesar de los esfuerzos del Kremlin, parece que todos le temen

El club de los cuatro principales exportadores trigueros mundiales cambió su estrategia: ahora, no quieren saber nada con que Vladimir Putin y sus conciudadanos ingresen en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Entre las razones principales señalan el explosivo crecimiento del negocio agrícola en Rusia y a la expansión de la mafia de ese país a través de la globalización de los negocios.

El ingreso de Rusia en la OMC el año próximo, algo que hasta hace poco los analistas lo consideraba prácticamente como un hecho, se podría ver seriamente postergado.

Durante un encuentro informal con representantes de varios países realizado en junio en Ginebra, Australia, Canadá, la UE y Estados Unidos plantearon a los rusos fuertes desacuerdos acerca del comercio agrícola y de temas sanitarios y fitosanitarios.

El islandés Stefan Johanesson, representante de la OMC ante el gobierno de Rusia, también planteó varias observaciones.

El rechazo encubre cierta renuencia a otorgar a Rusia el derecho comercial de “nación más favorecida” que caracteriza a los miembros de la OMC.

Por la calidad de los cuestionadores, el tema no es menor. No es casualidad que los cuatro países que se quejan son los mayores exportadores mundiales de trigo.

En el año 2003, cuando la Unión Europea introdujo cuotas a las importaciones de cereales, dejó afuera a Rusia.

Finalmente, tras una ardua negociación, le otorgaron una cuota de 1 M/t.

Actualmente Rusia exporta 10 M/t de trigo y granos gruesos, que en su mayor parte tienen como destino, además de Europa, a países que son justamente mercados tradicionales de los grandes exportadores.

Fuentes del gobierno ruso estiman que, con el actual proceso de modernización de su sector agropecuario, en cinco años podrían estar en condiciones de lograr triplicar sus actuales volumenes de exportaciones.

Las objeciones al ingreso de Rusia se vinculan también con otros temas, como acuerdos de propiedad intelectual, servicios financieros y tarífas de transporte aéreo.

Varios países temen además que la mafia rusa (que ya controla más de 500 empresas estratégicas en distintos rubros) se expanda fuera de sus fronteras a través de la globalización de sus negocios, como ya está ocurriendo.

Y se lo están tomando en serio. Como muestra sólo hay que visitar el sitio que el Departamento de Estado norteamericano tiene en internet. Allí se puede leer la siguiente advertencia: “Corrupción y extorsión con comunes en los negocios rusos. Amenazas y actos de violencia son vías habituales de resolución de disputas comerciales. Grupos criminales organizados, y en ocasiones la policía local, amenazan a veces a empresas extranjeras y les exigen pagar algún tipo protección”.

El ingreso de Rusia en la OMC se definirá antes de la reunión ministerial que ese organismo realizará en diciembre en Hong Kong.

México y Japón ya dieron su visto bueno, pero las demás potencias tendrán la última palabra.

Temas en esta nota