El camino es la agroindustria

Para que la Argentina siga creciendo por encima del 7% anual en los próximos ocho años, la clave es un fuerte impulso a la agroindustria; actualmente favorecida por el crecimiento asiático, el interés mundial por los biocombustibles y la disminución de los subsidios.

28deJuliode2005a las17:04

Para que la Argentina siga creciendo por encima del 7% anual en los próximos ocho años, la clave es un fuerte impulso a la agroindustria; actualmente favorecida por el crecimiento asiático, el interés mundial por los biocombustibles y la disminución de los subsidios.

La gran pregunta que se hacen los economistas y los políticos es: ¿cómo hacer para que la Argentina siga creciendo por encima del siete por ciento anual, en los próximos ocho años y lograr así bajar la desocupación a menos de dos dígitos? Y la respuesta es: la agroindustria.

Por su demostrada capacidad de reacción y acceso a los mercados externos, la agroindustria es hoy la única actividad competitiva capaz de alcanzar estos niveles de crecimiento en forma inmediata y con fuerte ingreso de divisas en dólares.

Con cadenas como la de la soja y sus derivados podemos crecer a esos niveles. La demanda de granos a nivel mundial creció un 11 por ciento anual en los últimos cinco años y, la de harinas, un 18 por ciento anual.

En Argentina producimos 1,93 toneladas de granos por habitante, contra el promedio mundial que es de 0.33. Somos los más eficientes del mundo convirtiendo energía solar en biomasa de valor económico.

¡Aprovechémoslo!

Algunas cifras

Somos primeros exportadores mundiales de peras, aceite de girasol, limones y sus jugos. Segundos de maíz, miel, ajo y sorgo, y estamos entre los primeros en soja, vinos, manzanas, cerezas, carne vacuna, productos de pesca y muchos otros.

El agro es un gran generador de empleo, sobretodo en actividades intensivas en donde es el motor de economías regionales enteras. Uno de cada tres argentinos trabaja en el sector que hoy emplea al 35,5 por ciento del país en forma directa, sin contar la economía informal.

Estamos ante un momento único (como pocas veces a lo largo de nuestra vida como país) fundamentalmente por tres oportunidades que hoy se presentan: el crecimiento asiático, el desarrollo de los biocombustibles y la baja de los subsidios agrícolas. Analicemos estas oportunidades más en detalle

El crecimiento asiático

De las tres, esta es la oportunidad más importante. Según los analistas, China (que ocupa el sexto lugar en el mundo en términos de producto bruto) habrá de superar a Gran Bretaña en el 2005, a Alemania en el 2007, a Japón en el 2016 y a EEUU en el 2040.

Ahora, el principal problema social y político de China es alimentar al 23 por ciento de la población mundial con sólo el siete por ciento de los recursos hídricos y de las tierras agrícolas del planeta.

Para alimentar a su población, China cuenta con una hectárea arable por cada diez personas. Mientras que el promedio mundial es de una hectárea arable por cada 4,4 personas.

Por lo tanto, China necesita para el 2013, por ejemplo, importar 46 millones de toneladas de soja aún cuando duplicara su producción actual, lo que es casi imposible de realizar por sus limitaciones físicas.

Sólo de esta manera, China podría dar respuesta al crecimiento natural de la demanda. Hoy importa 21 millones de toneladas y sin la producción Argentina no podrá cubrir esa demanda.

Los Biocombustibles

La crisis energética a nivel mundial, con estos precios del petróleo, hace que los biocombustibles generados por el agro sean hoy rentables y estratégicos además de ser menos contaminantes. Los países desarrollados ya lo saben y actúan. En 2010, todo el gasoil europeo deberá contener un 10 por ciento de biodiésel.

En Estados Unidos, el desarrollo del etanol a partir del maíz ha permitido aumentar casi 20 dólares por tonelada el precio de este gran

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