Se debe cambiar la visión sobre el sector agropecuario.

El viernes pasado fuimos testigos de un nuevo «golpe bajo» hacia el hombre del campo...

29deJuliode2005a las08:31

Ver tan sólo el aumento de las «retenciones a la exportación de lácteos» como una medida en búsqueda de la reducción de los precios del mercado interno es tener una visión corta de la realidad nacional hacia el sector agropecuario.

Detrás de todo esto hay otras realidades ideológicas, que brotan rápidamente cuando grupos capitalistas corporativos golpean los despachos buscando ayuda con la excusa del bienestar general, haciendo oídos sordos a las propuestas del foro creado por el mismo Estado e integrado por los mismos que golpearon la puerta, para discutir las realidades locales e internas de la lechería Y son estas ideologías que prevalecen cuando hay que tomar una decisión de Estado: el concepto de que « parte de la renta proveniente de los recursos naturales hay que distribuirla en la sociedad».

La formación de un capitalismo nacional de sustitución de importaciones cobijado en un cambio monetario alto y sostenido por la transferencia monetaria de los sectores de producción primaria. Usar los impuestos aduaneros como herramienta política, en el caso de las exportaciones para abaratar productos primarios y en el de las importaciones para encarecer productos industriales.

Y la presencia de un « Estado tutor-redistributivo» que gasta la plata pública, compuesta en gran parte por la extracción monetaria al sector agropecuario, en medidas con clara postura electoralista. La realidad y los años han demostrado que el campo no es merecedor de esta gran carga que ponen en sus hombros. No es merecedor de esta discriminación tributaria que le saca más de cincuenta por ciento de sus ingresos brutos. El hecho de trabajar con un «recurso natural renovable» nos obliga constantemente a invertir y utilizar nuestro ingenio para conservar su condición de renovable.

• Retenciones

Cuando algunos fundamentalistas del dirigismo de Estado nos dicen: «No hay que hablar de las retenciones sino de rentabilidades», les pregunto ¿de qué rentabilidad?, ¿con reposición o sin reposición de nutrientes?, ¿con el cuidado o sin el cuidado de la estructura del suelo?, ¿siendo productores agropecuarios o tan sólo mineros? Y éstas son las consecuencias de toda acción dirigista si no es bien estudiada. Con esta medida ¿ cuántos productores lecheros estarán pensando en hacer algunas hectáreas más de soja en detrimento del tambo? ¿Cuántas empresas lácteas -sobre todo pequeñas pymes que habían orientado su producción a la exportaciónvan a cancelar sus inversiones? Cuando hablo de ideologías y medidas premeditadas, debo destacar la postura del secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Ing. Agr. Miguel Campos, cuando en la última Exposición Mercoláctea, destacó el gran futuro de la lechería en la Argentina «por ser un país que podía producir leche barata». Estas palabras y la medida posterior confirman que el Ministerio de Economía -acompañado por parte de la cadena responsable de la formación de precios-usó la reducción de los precios de las ventas externas como herramienta para las bajas en el mercado interno, sabiendo que tanto la industria como la comercialización tienen una renta asegurada y el único perjudicado -y obligado a producir barato-es el productor tambero. Esta hipótesis queda en claro cuando el Ministerio de Economía nos ofrece prestarnos nuestra misma plata, a devolver con tasas muy bajas, con fines promocionales, hecho que rechazamos totalmente porque lo que queremos es lo que nos corresponde con ingresos genuinos. La industria -no toda, hay que reconocerlo seguirá sacando sus números, con sus costos financieros por malas inversiones, sus abundantes propagandas -ver televisión te convierte en especialista en yogures y postres-, sus manejos ineficientes -llevan 300 kilómetros un producto con 90% de

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