Regalías: propiedad intelectual y competitividad agrícola.

Concientizar al productor y realizar un control estricto...

06deAgostode2005a las07:24

Los obtentores de semillas autógamas, fundamentalmente trigo y soja, ven con preocupación la evolución descendiente de la siembra con semilla fiscalizada, desde el 35 al 40%, considerado representativo histórico del total del área de siembra, a cifras actuales próximas al 10 por ciento. Esto sin duda erosiona sus posibilidades de resarcirse por los costos que demanda la investigación y el desarrollo para la obtención de nuevas variedades.

Como las plantas autógamas tienen la virtud de transmitir a su descendencia idénticas propiedades a las adquiridas a través del mejoramiento por sus padres, puede entonces el productor guardar de su cosecha la semilla para la siembra de la próxima campaña, sin verse por esto perjudicado en su performance productiva. Este proceso de cosecha y resiembra normalmente no supera los tres años, dado que renovar la sementera con nuevas variedades permite aprovechar los saltos genéticos incorporados en las nuevas variedades en cuanto a resistencia a nuevas plagas o enfermedades y a mayor potencial de rendimiento por hectárea.