Crece la superficie sembrada con girasol.

El área destinada a este cultivo en la presente campaña ascendería a 2,32 millones de hectáreas...

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17deAgostode2005a las08:49

El área destinada a este cultivo en la presente campaña ascendería a 2,32 millones de hectáreas, 20,8 % más que en la anterior. Por otro lado, la superficie dedicada al maíz se reduciría un 12 %, según las estimaciones realizadas por especialistas.

La superficie sembrada con girasol en la presente campaña ascendería a 2,32 millones de hectáreas, 20,8 % más que en la anterior, a diferencia del área dedicada a maíz, que se reduciría un 12 %, de acuerdo con relevamientos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Al pasado 13 de agosto, se sembraron con girasol unas 328 mil hectáreas, un 14,1 % de las 2.320.000 hectáreas proyectadas, informó la entidad cerealera en su panorama agrícola semanal.

Del total, unas 250 mil hectáreas pertenecen a la provincia de Chaco, donde podrían llegar a cultivarse entre 350 a 400 mil hectáreas, “si es que se repone rápidamente la humedad perdida”, que comenzó a “ralentizar la siembra en las provincias norteñas y en el norte de Santa Fe”, agregó el trabajo.

Reducción. En tanto, la superficie sembrada con maíz en la presente campaña agrícola podría alcanzar los 2,31 millones de hectáreas, unas 300 mil menos que los 2,63 millones de hectáreas implantadas en la temporada anterior, de acuerdo con cálculos preliminares.

Esta reducción del 12 % en el área dedicada al cereal se debe fundamentalmente al “mayor margen económico que conlleva la soja, ya que la inversión por hectárea necesaria para producir el oleaginoso es sustancialmente menor que en el maíz”, explicó la Bolsa de Cereales.
En este sentido, consignó el informe, se aguardan menores siembras, que oscilan entre el 15 y el 20 % promedio, en Córdoba, noroeste de Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa y en el sudeste de Buenos Aires.

Cosecha fina. Por otra parte, en el caso de la cosecha fina, ya se sembró el 96,3 % de los 5,1 millones de hectáreas previstas provisoriamente, que sin embargo podrían reducirse aún más por las malas condiciones climáticas que sufre el cultivo.

La ausencia de lluvias en gran parte de las zonas agrícolas, “aumenta paulatinamente el desecamiento de los suelos y profundiza el déficit hídrico en las áreas más comprometidas del oeste de la región pampeana”, advirtió el trabajo.

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