Inversiones: La tentación agrícola.

Muchos sectores urbanos de clase económica media y media alta, con sumas disponibles que van de los 10.000 hasta 100.000 dólares comenzaron a pensar en los granos como una opción rentable...

20deAgostode2005a las08:14

Cuando en 2002 las esquirlas de la bomba económico-financiera aún volaban descontroladas, el campo agrícola con sus ingresos dolarizados, comenzaba a reafirmarse como una preferencia de inversión para los que contaban con fondos líquidos remanentes.

"Salvo el campo, con los granos, resulta comprometido encontrar, aún hoy, opciones de colocación de dinero que abriguen a sus rendimientos con la moneda norteamericana. Los granos que la Argentina produce se venden en el mercado internacional en esas divisas, no en pesos", comentó Jorge Scoppa, presidente de la Federación de Contratistas Rurales, con sede en Casilda, Santa Fe, que tiene 1200 empresarios asociados.

Así es que muchos pequeños inversores urbanos de clase económica media y media alta con sumas disponibles que van desde los 10.000 hasta 100.000 dólares comenzaron a pensar en los granos como una opción rentable y de reintegro rápido. Eso sí, con evidentes riesgos climáticos, de mercados y también inherentes a la figura legal y los hombres que componen la organización donde se deposita la inversión.

"Se estima que en una campaña agrícola como la que se avecina se invertirán en el campo unos 6000 millones de dólares contando los alquileres y los costos de producción, esto es semillas, fitosanitarios, fertilizantes y demás insumos. De esa suma, 4400 millones de dólares serán aportados por arrendatarios o aparceros. De acuerdo con la experiencia de 27 años en este negocio podría pensarse que unos 500 millones de dólares son de ahorristas denominados pequeños, esto es, aquellos que van desde los 10.000 hasta los 100.000 dólares", comentaron Santiago Casares y Eduardo Serantes, responsables del Fondo Agrícola de Inversión Directa (FAID) que maneja el Estudio Cazenave y Asociados. Esos 500 millones de dólares representan el 18 por ciento de las inversiones totales consumadas por los arrendatarios. Seguramente allí hay contabilizados una mayoría de ahorros directos de profesionales, comerciantes, industriales, dinero de escribanías y otros fondos provenientes de sectores ajenos al agro y también en forma indirecta a través de los bancos que avalan y financian los fondos fiduciarios y de inversión.

¿Cómo puede hacer un inversor citadino para colocar su dinero en la producción agrícola? ¿De qué manera puede resguardarse de los riesgos inherentes a la producción? ¿Cuáles son las formas legales más comunes?

Como albergue de estos fondos líquidos, en estos últimos 4 años se afianzaron nuevas figuras jurídicas como son los fondos fiduciarios, los ya conocidos fondos de inversión en granos y los pools de siembra que alcanzaron un ostentoso esplendor en la década del 90.

Ciertas organizaciones empresariales se consolidaron con el objetivo de dar seguridad y rentabilidad a las inversiones, tal es el caso de los fondos de inversión públicos que son auditados por empresas multinacionales privadas y también seguidas como una sombra por la Comisión Nacional de Valores (CNV). También se comenzaron a desarrollar las figuras de fideicomiso que son muy flexibles, modernas y amparadas por la ley. También se acotaron mucho los riesgos de altibajos de precios a través del manejo de futuros y opciones y los climáticos con la contratación de seguros específicos. De todas maneras, la inversión en el campo tiene riesgos inherentes a la propia producción al aire libre.

A pesar de los riesgos, muchos inversores urbanos eligen estas formas de colocación de dinero en el campo en detrimento de los bancos, al que muchos aún siguen observado de reojo y con desconfianza luego de lo que sucedió en el 2001 con el corralito y el corralón. "Si un banco me da una tasa equivalente a un fondo de in

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