Rigen nuevos estándares de trigo.

La modificación del estándar hecha por la SAGPyA, que verá la luz el próximo 1º de octubre...

22deAgostode2005a las08:31

La modificación del estándar hecha por la SAGPyA, que verá la luz el próximo 1º de octubre, es analizada por el Ing. Agr. Rubén Miranda, de Cabildo, de A.C.A. A partir del 1 de octubre próximo regirá el nuevo estándar de trigo, establecido por las autoridades gubernamentales.

Ello implica la necesidad de una adaptación por parte de los agricultores argentinos, por cuanto aun vendiendo mercadería de la campaña pasada, se tendrán en cuenta las normas a aplicar desde la referida fecha.

El ingeniero Rubén Miranda, director del criadero de la Asociación de Cooperativas Argentinas ubicado en Cabildo, ofreció una charla en Productores Rurales del Sud, con el objeto de clarificar aspectos fundamentales sobre el particular y poner en claro que el agricultor debe ser el primer interesado en adaptarse a aquellos cambios y a las exigencias que viene planteando el mercado internacional.

Obviamente, los resultados económicos estarán condicionados por la mayor o menor adecuación a esas transformaciones normativas.

El ingeniero Miranda explicó que el nuevo estándar implica llevar a la práctica disposiciones más estrictas en cuanto a tolerancia para los distintos grados. "Es probable que, aun si obtenemos la misma calidad, recibiremos un precio más bajo por la disminución de grado a raíz de la presencia de cuerpos extraños", ejemplificó.

La primera recomendación es que hay que ajustar el control sobre las malezas y regular correctamente las maquinarias a utilizar en la cosecha porque podría originarse un mayor partido de grano.

En segundo lugar, dijo que el nuevo estándar fija mayor descuentos según los porcentajes de proteína. "Es un punto crítico para la mercadería que se cosecha en la zona de influencia del puerto de Ingeniero White, unos 200 ó 300 kilómetros alrededor", advirtió.

Miranda hizo notar que los porcentajes de proteína han venido bajando en los últimos años. "Desde hace 40 ó 50 años, estamos extrayendo materia orgánica de los suelos, ocasionando un serio problema de erosión al que no siempre se le otorga la importancia real. Si no reponemos con la aplicación de fertilizante nitrogenado o no hacemos una rotación que incluya leguminosas, se irá agravando la cuestión del porcentaje proteico", expresó.

"En definitiva, todo esto se traduce en un perjuicio económico para el chacarero", dijo.

Más adelante, se refirió a la calidad industrial. "El concepto lo definen los clientes de la cadena de trigo, que es ciertamente compleja e incluye al agricultor, el acopio, los obtentores de semillas, el exportador, la molinería y la industria que manufactura", comentó.

"El cliente final es el que industrializa: la panadería, el fabricante de galletitas y de pan dulce. Esas industrias están fijando especificaciones de calidad. No se necesita el mismo tipo de harina para las galletitas que para el pan dulce, y eso debemos tenerlo en cuenta al momento de producir", describió.

Miranda agregó que la molinería trata de satisfacer esa demanda seleccionada buscando calidades distintas de trigo. "Mientras la calidad de la mercadería argentina fue buena, 30 ó 40 años atrás, con suelos fértiles, no había inconvenientes. Pero a medida que las distintas variedades fueron logrando mayores rendimientos, se comenzaron a agotar los suelos. El problema de la Argentina es que la calidad productiva viene desmejorando, y eso se traduce en menores precios", sostuvo.

En particular, mencionó esfuerzos particulares que realizan entidades como Aaprotrigo y empresas privadas para incrementar el nivel de calidad y responder con mayor eficiencia a los requerimientos del exterior, en particular Brasil, que es el principal comprador del trigo argentino.

Canadá está logrando entre 40 y 50 dólares por tonelada más que el trigo ar

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