El tambo marcha en directa.

La leche le busca la vuelta...

23deAgostode2005a las09:24

Augusto Tamagnini trabaja sobre campos propios y, además, asesora. Destaca las ventajas de la SD para la producción láctea.

Augusto Tamagnini es un joven profesional de la agronomía que combina su tiempo entre la producción propia y el asesoramiento en el suroeste de Córdoba y centro-sur bonaerense. Los campos que trabaja con su padre está en Ucacha, Córdoba. Son 800 hectáreas dedicadas al tambo, a cría, recría de las hembras y engorde de los terneros machos. Es especialista en planteos mixtos en directa, con gran experiencia en el manejo de tambos, uno de los sistemas con mayor requerimiento de "muñeca agronómica".

De allí que sea uno de los referentes de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID) en la materia, lo cual quedó evidenciado en su participación en el panel de ganadería del reciente congreso que la organización realizó en Rosario entre el martes y el viernes de la semana pasada.

Tamagnini hace propia la filosofía de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa de impulsar una producción agropecuaria productiva, rentable y sustentable.

"La siembra directa en el tambo permite aumentar la productividad (más litros de leche por hectárea), simplificar el sistema, conservar el recurso suelo, y maximizar los beneficios económicos", sostuvo el profesional.

La incorporación de la siembra directa en el tambo "debe ser de manera gradual, a los fines de poder ir familiarizándose con la técnica", agregó. (Ver Secretos a tener...). Ocurre que plantear un sistema de siembra directa continua en tambo implica necesariamente planificar rotaciones de cultivos "que respondan a la demanda nutricional del rodeo, procuren aumentar la materia orgánica del suelo y disminuyan los efectos del pisoteo", comentó Tamagnini.

Hay que pensar que el sistema de producción de leche es exigente en producción de materia seca, tanto en calidad como en cantidad, ya que las vacas deben comer muy bien los 365 días del año.

La consecuencia es que las rotaciones deben ser muy intensivas —muchos cultivos por unidad de tiempo— con una ajustada estrategia de fertilización.

Para Tamagnini, "los beneficios más importantes que la siembra directa nos ofrece a la hora de implantar pasturas y verdeos es que siempre tenemos piso, podemos hacer siembras tempranas, logrando buen nivel de desarrollo antes de que llegue el frío y no tenemos problemas de planchado".

Pero para poder plasmarlo en la práctica, la rotación de cultivos y la estrategia de fertilización deben estar finamente ajustadas.

En tambos, "la rotación que mejores resultados nos está dando es la que combina 4 años de pastura de alfalfa con dos años agrícolas, en los que se realizan 4 cultivos", afirmó.

Específicamente, a la salida de la pastura perenne siembra un verdeo de invierno, seguido de un cultivo de soja; el cual puede tener usarse tanto para pastoreo directo como para confección de silaje o cosecha.

Al año siguiente, "sobre la soja sembramos cebada —para silaje o grano— seguida de un maíz de segunda para silo", puntualizó.

El lote con escasa cobertura vuelve entonces a la siembra de una pastura base alfalfa.

"La clave pasa por hacer cuatro cultivos en los 2 años agrícolas; siendo 3 de ellos gramíneas (avena, cebada y maíz de segunda)", afirmó Tamagnini.

La inclusión de gramíneas con sus raíces en cabellera, explorando diferentes volúmenes de suelo, permite recomponer la porosidad perdida por el pisoteo permanente de la pastura anterior.

"En la rotación está la llave para mantener la estructura y evitar la compactación", agregó. (Ver Duro no es igual...).

El otro pilar de la directa en esquemas de tambo es la fertilización, que debe acompañar tanto a la alfalfa como a los cultivos en el corto ciclo agrícola.

En alfalfa, "la fertilización fosfor

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