A no olvidarse del maíz y el agua.
El sistema de siembra directa permite hacer un uso más eficiente del agua, siendo el resultado final: más agua disponible para los cultivos...
El sistema de siembra directa permite hacer un uso más eficiente del agua, siendo el resultado final: más agua disponible para los cultivos. En este contexto, la estrategia puede ser intensificar la rotación e inclusión de cultivos de alto consumo. El maíz se convierte en consecuencia en una interesa, ya que al poseer una elevada eficiencia de uso del agua y un consumo promedio de alrededor de los 550-600 milímetros anuales permite aprovechar eficientemente el agua “ahorrada” transformándola en grano y en abundante rastrojo de excelente calidad. Además es una opción que puede realizarse tanto de primera como de segunda, en planteos agrícolas o pecuarios.
La planta de maíz es muy eficiente en la producción de biomasa; ya que de una semilla que pesa alrededor de 300 mg se obtiene, en un lapso de 2,5 meses, una planta de más de 2 metros de altura y de alrededor de 70 dm2 de área foliar (Andrade, 1996). A los 4,5 meses la planta puede alcanzar, en condiciones de cultivo, un peso seco 1.000 veces superior al de la semilla que le dio origen; y alrededor de la mitad de ese peso corresponde a órganos reproductivos, lo cual lo transforma en uno de los cultivos de mayor rendimiento en grano por unidad de superficie (Andrade, 1996).