El país debe pensar una estrategia para el campo.
Si se sigue sosteniendo la consigna siempre remanida de «Si al campo le va bien, a la Argentina le va bien»...
Si se sigue sosteniendo la consigna siempre remanida de «Si al campo le va bien, a la Argentina le va bien», el verdadero proyecto de desarrollo nacional de nuestro país será una utopía, y el que surja, teniendo en cuenta esa premisa, será parcial y efímero. Sólo si a la Argentina como nación le va bien, el sector agropecuario podrá pensar en un futuro promisorio y duradero.
Trastrocar u olvidar los distintos elementos que conforman la escala de valores éticos y morales que deben enmarcar a los procesos productivos, sustentables en lo ecológico, distributivos y solidarios en lo social, y soberanos en lo económico, ha conducido a nuestro país hacia un economicismo tecnocrático insensible, solamente funcional a intereses particulares y corporativos.
El rectorado de este pensamiento único devino contrario a los intereses nacionales y se sirvió de procesos que utilizan a la naturaleza sin importarles su destrucción, ni la dignidad o el modo de vida, la cultura, las costumbres y el progreso de la comunidad en su conjunto.