El Norte busca su destino.

Productores y técnicos de la zona marcaron la necesidad de tener polos de desarrollo local para que el negocio sea viable...

03deSeptiembrede2005a las08:30

La semana pasada, 650 estudiantes y 100 productores del norte argentino —provenientes de Corrientes, Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones, Tucumán, Córdoba y Santiago del Estero— se reunieron en Corrientes y coincidieron en una clara necesidad: generar polos de desarrollo local en cada ambiente del norte argentino, como camino necesario para tener una agricultura sustentable.

El encuentro formó parte de la quinta edición del Seminario de Estudiantes y Productores, una tradicional cita organizada por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa. En esta ocasión, el evento estuvo co-organizado con la Facultad de Ciencias Agrarias de Corrientes, pertenecientes a la Universidad Nacional del Nordeste.

En los tres días que duró el encuentro, el eje temático fue contundente, y giró en torno a la necesidad de generar el desarrollo local en los distintos ambientes del norte argentino, para aspirar a una agricultura sustentable.

Las dos primeras jornadas se desarrollaron en la ciudad de Corrientes; en tanto que el tercer día fue a campo, visitando el establecimiento de los hermanos Goujón, referentes en la zona (Ver Pisando los rastrojos...).

"En los últimos años, la ampliación de la frontera agropecuaria, con el cultivo de soja como abanderado, fue la punta de lanza para el crecimiento y reactivación económica de muchas regiones del norte argentino", disparó Jorge Romagnoli, presidente de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa.

Sin embargo —agregó— "no alcanza sólo con la soja si queremos un genuino desarrollo. Eso tiene implicancias ambientales, pero también sociales".

Esto, que es válido para muchas zonas, es particularmente importante en la macroregión norte, dónde las economías regionales tienen un gran impacto social y económico.

Hablar de sustentabilidad ambiental de la producción agropecuaria es un buen comienzo, pero debe ir acompañado de la generación de polos productivos regionales, cada uno apoyado en su propia y diversa cultura, como sugería el fallecido pensador italiano Francesco di Castri en los congresos de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa.

Al respecto, Romagnoli puso el énfasis en la "imperiosa necesidad de generar emprendimientos locales que sean los transformadores del crecimiento económico en desarrollo sustentable".

Además, realizó un diagnóstico de cuáles son actualmente las limitantes agronómicas a la producción en la macroregión norte, diferenciando dos grandes áreas.

Por un lado, la zona este y centro-este, en la cual "la limitante no es el agua —llueven más de 1000 milímetros anuales— sino la falta de un manejo que reponga los nutrientes extraídos con las cosechas —sean granos, carne, madera, o cultivos zonales— y que proponga un balance al menos neutro en materia orgánica".

En cambio, en la zona oeste —con menores precipitaciones— la limitante "sí es el agua, y preservarla es el requisito básico", lo cual no significa que deba descuidarse la fertilidad química ni el balance de carbono.

Pero Romagnoli remató afirmando que "las buenas prácticas agronómicas que permitan hacer un manejo ambientalmente sustentable, sólo tendrán sentido siempre y cuando se logre el desarrollo social y económico de las diferentes zonas, apoyados en su diversidad cultural".

Por su parte, Pablo López Anido —productor y asesor en la zona de Bandera (Santiago del Estero)— destacó que la falta de inclusión de maíz en la rotación de planteos agrícolas de su zona "refleja en realidad una falta de desarrollo zonal diversificado".

Para sostener esa afirmación explicó que en producción de maíz "la incidencia del traslado a los puertos (flete) llega a superar el 30 % del valor del product

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