El sector agropecuario debe recuperar el poder político

Según Juan Cruz Jaime, "ninguna de las fuerzas políticas que disputarán los cargos legislativos en octubre considera al agro como el motor dinamizador de la sociedad argentina"

07deSeptiembrede2005a las16:56

Según Juan Cruz Jaime, "ninguna de las fuerzas políticas que disputarán los cargos legislativos en octubre considera al agro como el motor dinamizador de la sociedad argentina"

El sector agropecuario fue uno de los principales factores de progreso a lo largo de la historia argentina, pero sólo logró mantener una correcta integración con el sector público y con las autoridades en la llamada Generación del 80, cuando el modelo agroexportador representó una verdadera política de Estado.

Hoy, cuando las retenciones son un hecho y los controles de precios y las vedas vuelven al lenguaje de los políticos en cuanto aumenta la inflación, es necesario recordar que en el pasado estas medidas no pudieron dar respuestas a los problemas que supuestamente solucionarían.

"Las claves para la correcta integración entre ambos sectores estarán dadas por la capacidad de que los productores agropecuarios vuelvan a convertirse en el factor de la historia y que recuperen una posición de poder frente a políticas públicas intervencionistas", aseguró Juan Cruz Jaime, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina (UCA), durante el Congreso Regional de la zona Oeste Arenoso de Aacrea, organizado recientemente en Córdoba.

Pasar de la influencia al poder

"El sector agropecuario va a tener realmente una integración con el sector público cuando comprenda la diferencia que existe entre el poder y la influencia", dijo Jaime, y explicó que "poder es el que tiene el Presidente para determinar los actos que lleva adelante en su modelo de Nación. Influencia es la que ejerce el secretario de Agricultura cuando trata de elevar una idea que considera beneficiosa para el sector".

Al respecto, señaló que la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y Alimentos debe convertirse en un ministerio, como lo fue desde 1898 hasta 1962 y como lo es actualmente en todos los países del Mercosur. "Mientras tengamos un secretario de Agricultura condicionado por el poder, el sector agropecuario sólo va a tener una mínima influencia en las decisiones del país", indicó.

Según el profesor del la UCA, el período de la Generación del 80 fue el último momento en la historia de la Argentina en el que existió una relación ideal entre los sectores público y agropecuario. Sólo entonces este último pudo lograr que su modelo de Nación coincidiera con el modelo del interés nacional.

"Esto se logró -señaló Jaime- porque existía una clara visión internacional respecto de cómo se movía el mundo y cuáles eran los factores de poder. En ese momento la Argentina tuvo una clase dirigente conformada por productores agropecuarios que entendieron que si su sector no fomentaba ese modelo, otro iba a ocupar ese lugar".

Un mayor compromiso público

La burocracia, entendida como un canal institucionalizador de las demandas hacia el poder político, es un elemento fundamental para que se puedan llevar adelante políticas públicas que beneficien al sector agropecuario.

"Debemos separar la burocracia de la política, pero esto no quiere decir que la política sea mala", advirtió Jaime, y agregó: "Nuestros abuelos pensaron que la política era mala y empezaron a delegar el poder de la clase dirigente en la corporación político partidaria. A partir de 1943 el sector agropecuario perdió su capacidad de generar poder en el Estado y aparecieron otros sectores que ocuparon ese lugar. Hoy esa delegación está en su máxima expansión y es momento de empezar a cambiar las reglas".

"Debemos anular la visión de que lo estatal es un actor pasivo. Debemos participar en las políticas estatales, generar actitudes de consenso y proyectos que puedan plantear

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