Los porotos necesitan buena comida.

La soja es un cultivo que necesita una importante cantidad de nutrientes del suelo, una buena oferta hídrica y un buen “menú” que combine inoculantes y fertilizantes.

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10deSeptiembrede2005a las08:29

La fertilización se traduce en más rindes en el sudeste bonaerense.
 
El ingeniero agrónomo Laureano Boga, de la empresa Mosaic, sugiere en esta nota poner atención en tres factores para obtener cultivos de soja rentables en el sudeste de Buenos Aires. Estos son:

1) Ambiente. La principal limitante es la oferta hídrica. El agua almacenada en el suelo durante el barbecho y las lluvias del mes de febrero son claves para el éxito del cultivo. La fertilización de base, el espaciamiento entre hileras y la fecha de siembra son los aspectos de manejo a considerar. Los ambientes en directa demuestran ser mas propicios para la instalación de las raíces y por ende para la expresión del rinde y la acumulación de nitrógeno en grano.

2) Nutrición. Las necesidades de nutriente por tonelada producida duplican a las del trigo. Esta es la razón por la cual la inclusión de la soja en las rotaciones disminuye drásticamente los niveles de fertilidad original de los suelos. La variación en rinde entre un suelo bien provisto de fósforo (20 ppm) y uno deficiente (7 ppm) es del orden de 900 kg. La nutrición fosforada con dosis entre 80 a 100 kg de fertilizante explica entre el 70 y el 84% del rinde en el sudeste.

3) Inoculación. Muchos trabajos en la región reportan que un cultivo no inoculado tendrá severas deficiencias en la acumulación de N a partir de los 65 días desde la siembra, lo que se traducirá en disminución del rinde y acumulación de proteína.

Y por último, en ambientes bajo siembra directa las posibilidades de encontrar respuestas al agregado de fertilizantes con azufre potencialmente son mayores.

 

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