De genes y poroto.

La soja RR, resistente a los herbicidas con glifosato, es un ejemplo conocido...

12deSeptiembrede2005a las07:59

Los últimos años del siglo XX fueron testigo de un impresionante logro tecnológico consistente en la posibilidad de manipular genes in vitro -esos elementos discretos de una célula que determinan y aseguran la herencia entre padres e hijos de una misma especie- permitiendo combinaciones que cruzan las barreras que naturalmente imponen las compatibilidades entre las especies biológicas. Este avance científico dio lugar a los llamados organismos transgénicos algunos de las cuales son elementos ya familiares y de uso cotidiano en las prácticas agropecuarias.

La soja RR, resistente a los herbicidas con glifosato, es un ejemplo conocido. Estas variedades poseen un gen, proveniente de otro organismo, que les fuera introducido con técnicas de transformación génica (Véase infografía 1). El análisis de los resultados e impacto derivado de su uso parecen indicar que ha sido positivo, ayudó a adoptar prácticas agrícolas como la siembra directa y expandir las zonas de cultivo lo que trajo un aumento en la productividad nacional.

Otros ejemplos que justifican el interés desarrollado con este tipo de tecnología reconocidas como biotecnologías, son las variedades transgénicas de maíz y algodón Bt los que producen una proteína que los protege de las larvas de insectos que son sensibles a la misma.

La biotecnología ha promovido expectativas favorables -especialmente en el sector productivo de bienes y servicios- como también reacciones negativas, proveniente de grupos de opinión conservacionista.

La política de la Unión Europea respecto al mercadeo de agroproductos transgénicos y/o OMG (Organismos Modificados Genéticamente) es muy sensible a la preocupación de ciertos sectores reacios a adoptarlos y por lo tanto claramente restrictiva. En este sentido, el científico suizo Ingo Potrykus, que lideró el grupo que desarrolló una variedad transgénica de arroz con la propiedad de un contenido superior de provitamina A en sus granos (arroz de oro), dijo: "... resulta frustrante observar que a pesar de los años transcurridos durante los cuales se ha tratado de comunicar, educar e ilustrar a la sociedad con argumentos racionales sobre la biotecnología y los transgénicos, el resultado es muy limitado comparado al efecto que tienen el uso de argumentos emocionales esgrimidos por los sectores opositores".

Tiempos remotos

Más allá de los sectores que promueve la adopción o el rechazo a los alimentos transgénicos, la sociedad aún no tiene en claro la dimensión y las potencialidades de la biotecnología. Reflexionando sobre la biotecnología en su contexto histórico podemos decir que desde tiempos remotos la humanidad, los hombres hicieron cruzamientos entre variedades y especies vegetales con el fin de mejorar cualidades como granos más grandes, resistencia a sequías o a microorganismos patógenos, o frutos más dulces.

Cuando estos agricultores hacían los cruzamientos con intuición meramente empírica, lo que estaban haciendo era mezclar/combinar e introducir nuevos genes entre las variedades. Allí se obtenían "transgénicos naturales" consistentes en variedades que habían incorporados varios o muchos genes de otras donantes de los mismos. La historia demuestra que el uso de biotecnologías tuvo lugar desde épocas tempranas de la humanidad en respuesta a una demanda que aún hoy está vigente: La necesidad de producir alimentos para satisfacer la demanda creciente de una población en expansión.

En el Museo Británico en Londres se puede ver una colección de frisos con sobrerelieves mostrando a los sirios realizando polinaciones 870 años A.C. Por otro lado, el maíz en su forma actual es el resultado de la domesticación de un pasto silvestre, el "teosinta" luego de casi 7.000 años de tratamiento en la zona central de América, lo que lleva implícito sucesivos e inteligentes pasos d

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