De genes y poroto.
La soja RR, resistente a los herbicidas con glifosato, es un ejemplo conocido...
Los últimos años del siglo XX fueron testigo de un impresionante logro tecnológico consistente en la posibilidad de manipular genes in vitro -esos elementos discretos de una célula que determinan y aseguran la herencia entre padres e hijos de una misma especie- permitiendo combinaciones que cruzan las barreras que naturalmente imponen las compatibilidades entre las especies biológicas. Este avance científico dio lugar a los llamados organismos transgénicos algunos de las cuales son elementos ya familiares y de uso cotidiano en las prácticas agropecuarias.
La soja RR, resistente a los herbicidas con glifosato, es un ejemplo conocido. Estas variedades poseen un gen, proveniente de otro organismo, que les fuera introducido con técnicas de transformación génica (Véase infografía 1). El análisis de los resultados e impacto derivado de su uso parecen indicar que ha sido positivo, ayudó a adoptar prácticas agrícolas como la siembra directa y expandir las zonas de cultivo lo que trajo un aumento en la productividad nacional.
Otros ejemplos que justifican el interés desarrollado con este tipo de tecnología reconocidas como biotecnologías, son las variedades transgénicas de maíz y algodón Bt los que producen una proteína que los protege de las larvas de insectos que son sensibles a la misma.