Inquieta a la UIA que escasee la electricidad.

Lo planteó ayer en una reunión interna...

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14deSeptiembrede2005a las09:26

En la central fabril creen que deberían construirse más usinas.

Según ejecutivos del sector eléctrico, las obras proyectadas por el Gobierno no estarán listas para el invierno de 2007.

Los empresarios industriales vuelven a temer por el abastecimiento energético para los próximos años. Esta vez, la inquietud es por la electricidad. Durante una reunión que se desarrolló ayer en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA), Alberto Calsiano, jefe del Departamento de Energía de la entidad, expresó ante una significativa concurrencia de ejecutivos que, si no se construían nuevas usinas, podría haber escasez eléctrica en 2007. En la exposición recurrió a estudios recientes de Cammesa, la entidad que administra el mercado eléctrico nacional.

Más allá de que los pronósticos se cumplan o de que el miedo tenga sustento, la cuestión presenta para los empresarios un problema real, que va mucho más allá de la discusión acerca de si existe o no una crisis energética: de la certidumbre de abastecimiento futuro dependen gran parte de las inversiones. Y ese dinero no saldrá de sus bolsillos si advierten, con razón o no, que faltará gas o electricidad para el desarrollo.

Lo explicó la semana pasada Ernesto San Gil, analista del área Transaction Advisory Services de la consultora Ernst & Young, cuando advirtió a LA NACION que los desembolsos en el sector energético eran decisivos para el crecimiento de la economía.

Los industriales son, en general, renuentes a expresar en público sus miedos a esta escasez. No les agrada la idea de que el presidente Néstor Kirchner vea en esas inquietudes un reclamo o un obstáculo para el clima de negocios. Pero en la UIA están seguros de que la oferta energética debe aumentar. Una de las extensas conclusiones de Calsiano fue clara: las exigencias eléctricas de 2007 superan las actuales condiciones del sistema. "No es que vayamos a tener un problema mañana -aclaró a LA NACION un representante de un poderoso grupo industrial, presente en la reunión-. Pero nosotros observamos las cosas hacia adelante."

Retraso en las obras

¿Hay solución a la vista? El Gobierno ha comenzado a trabajar en proyectos de construcción de dos usinas eléctricas que deberían aportar 1600 megavatios y costarán 900 millones de dólares. Pero el problema, según plantearon anoche a LA NACION en el sector eléctrico, son los tiempos de concreción. En estas empresas afirman, por ejemplo, que la iniciativa lleva, según los plazos planteados originalmente, 8 meses de retraso. Las empresas encargadas de hacer las inversiones -que provendrán de acreencias que el Estado tiene con ellas-, no tienen reuniones con el Gobierno desde hace dos meses. LA NACION intentó ayer, sin éxito, contactarse con funcionarios del Ministerio de Planificación.

Para explicarlo más gráficamente: el planteo original afirmaba que ambas usinas debían estar terminadas en mayo de 2007 para enfrentar ese invierno que se teme crítico. Pero la primera parte de la obra, que aportaría 1000 megavatios con turbinas de gas o ciclo abierto, no estará antes de diciembre de ese año. Y la segunda, no antes de fines de 2008. "Nada antes del invierno tan temido", se lamentó un ejecutivo.

En la industria eléctrica existe otra sentencia que se juzga irrefutable: la Argentina no está en condiciones de soportar una gran sequía antes de 2008. Si durante este año, dicen los empresarios, los efectos de la crisis se atemperaron -los cortes de gas fueron menos que el año pasado-, eso ocurrió porque hubo una enorme cantidad de agua que permitió abastecer a las usinas y liberar gas para las industrias. Pero no será así siempre. "En realidad, no sabemos: depende de Dios", dijo, consultado, un gerente de una de las empresas.

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