Los funguicidas, a tiempo.

Expertos nacionales y del exterior analizaron la actualidad de las enfermedades y de las modernas tecnologías de aplicación...

17deSeptiembrede2005a las07:14

El panorama sanitario del cultivo de trigo en la Argentina y en el Cono Sur es diferente al de diez años atrás. "El monocultivo, la difusión de genotipos susceptibles, el uso de semillas infectadas, los cambios climáticos y la poca diversidad de cultivares sembrados, contribuyeron al aumento de la ocurrencia e intensidad de enfermedades", afirmó el ingeniero Marcelo Carmona, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), en su exposición "Ecofisiología de trigo y soja, daños por enfermedades y ubicación estratégica del uso de fungicidas".

En el marco de las Primeras Jornadas Regionales de Fungicidas y Tecnología de Aplicación del Cono Sur, que se realizaron miércoles y jueves en la Bolsa de Comercio de Rosario, Carmona señaló que "las pérdidas ocasionadas por daño en el cultivo de trigo en América del sur, oscilan entre el 20 y el 30 por ciento, valores que pueden ser mayores, según el genotipo, las características del patógeno y las condiciones ambientales".

Al referirse a los principales procesos biológicos afectados por los patógenos, mencionó "la fotosíntesis, la respiración, la traslocación de agua y nutrientes, y la reproducción" y agregó que "pueden expresarse en una disminución del contenido de clorofila, mal funcionamiento o destrucción de cloroplastos, cambios energéticos, hormonales, bioquímicos e hídricos".

Las enfermedades foliares afectan la generación del rendimiento por tres motivos.