Lavagna defendió el superávit fiscal alto.

Afirmó que es una herramienta para crecer, mantener el tipo de cambio competitivo y mejorar la distribución del ingreso...

22deSeptiembrede2005a las09:15

El ahorro fiscal es del 3,2% para la Nación y casi del 4% sumando el de las provincias.

Sostuvo que se sigue con atención la evolución de la inflación

El ministro de Economía, Roberto  Lavagna, defendió ayer el superávit de un 3,2% fijado para 2006 como una herramienta para defender el crecimiento, el tipo de cambio competitivo, el control de la inflación y la mejora en la distribución del ingreso.

Al presentar el proyecto de presupuesto 2006, que la Cámara de Diputados comenzará a debatir la semana próxima, Lavagna dijo que mantener el ahorro fiscal es "un aporte fundamental a la estabilidad de precios y a sus efectos sobre la distribución del ingreso".

Ante un auditorio colmado de legisladores y asesores en el Parlamento, que comenzó a impacientarse después de una hora de espera, el ministro reiteró que, a diferencia de la década pasada, el sector público ha logrado un fuerte superávit que debe defender para "distribuir recursos".

"Además, el superávit mantiene el tipo de cambio en un nivel competitivo", dijo, antes de detallar que el resultado primario de 2006 será de un 3,26% y el resultado financiero será de un 1,38%. Al sumar el ahorro de las provincias, se llegará a un resultado consolidado de un 4%, mucho más cerca de la pretensión del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Así, en forma implícita, respondió a las críticas recibidas desde algunos sectores políticos que consideran que el Estado debe tener una estrategia más agresiva en términos del gasto social. Pero el ministro dijo que desde el pico de la crisis en 2002 mejoraron tanto la distribución del ingreso como la brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre.

Lavagna ratificó que la pauta de crecimiento de este año subió a un 7,3% y que la del próximo es de un 4 por ciento. De inmediato, negó que el Gobierno esté subestimando sus proyecciones, como cree una buena parte de los analistas privados.

"Eso es falso: en los 70 y los 90 se hacían presupuestos con proyecciones más altas que las reales y no alcanzaban los recursos. Ahora invertimos la curva para cumplir con el superávit, porque es preferible distribuir excesos a recurrir a mecanismos espurios que en el pasado terminaron en hiperinflación o hiperendeudamiento", sentenció.

Lavagna subrayó que el crecimiento promedio de la Argentina se ubicará en un 3,5% en los próximos años, aunque admitió que podría ser mayor si la inversión creciera a una velocidad superior. En 2006 se estima un nivel de inversiones de un 21,7% y en 2007 de un 21,8%, pero Lavagna reiteró que hacen falta al menos 2 puntos más del PBI para crecer a mayor velocidad. Aunque no lo dijo, tanto en Economía como en el Banco Central saben que necesitan un crecimiento impulsado por la inversión y no por la demanda, para evitar mayores presiones inflacionarias.

El ministro admitió que la inflación seguirá cerca de los dos dígitos, pero dijo que se trata de un reacomodamiento de precios relativos y no de un efecto de subas permanentes. "Seguramente habrá reacomodamientos de precios relativos", aclaró, al informar que la suba de precios entre diciembre de 2005 e igual mes de 2006 será de un 8,6%, aunque el promedio para el año será del 9,1. Para 2005, subrayó, se espera una inflación cercana a un 11% como máximo.

En ese sentido, reiteró su comparación sobre las experiencias internacionales de devaluación y su traspaso a los precios de los diferentes países. Según el ministro, en algunos casos se llegó a índices que duplican o triplican el alza del costo de vida registrado desde la devaluación de 2002. De todos modos, el ministro advirtió que "eso no implica que el Gobierno y el Ministerio de Economía tengan que poner atención en este tema". Las claves par

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