Se espera una menor cosecha de trigo y maíz, pero subirá la de soja.

Por la caída de los precios y la suba de los costos, se redujo la siembra de cereales...

29deSeptiembrede2005a las08:58

Por la caída de los precios y la suba de los costos, se redujo la siembra de cereales. Habrá una compensación parcial por mayor área de soja, que producirá más que todos los demás granos juntos.

La producción de trigo caería este año un 25%, y lo mismo se pronostica para el maíz. Estas pérdidas sólo serán parcialmente compensadas por el aumento esperado en la producción de soja y girasol, por lo que el volumen total de la cosecha será notablemente inferior al de la campaña anterior, cuando se alcanzó el récord absoluto de 84 millones de toneladas.

El récord anterior estaba en 71 millones de toneladas. Frente a semejante salto productivo, parecían acortarse los plazos para alcanzar el objetivo de las 100 millones de toneladas. Pero ahora las expectativas se desinflan, pues entre el trigo y el maíz se recogerán 10 millones de toneladas menos.

Esta semana, un informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos sobre la evolución del trigo en la Argentina confirma que se espera una cosecha de apenas 12,5 millones de toneladas, una merma de 22% respecto a la campaña anterior. Esto era fundamentalmente consecuencia de la caída del área sembrada, que bajó de 6,2 a menos de 5 millones de hectáreas.

Los bajos precios, sumados a la confirmación de que no se alteraría el esquema impositivo basado en los derechos de exportación (20% de quita para los cereales), y los altos precios de los fertilizantes, fundamentaron la ecuación negativa. Las fuertes heladas y el frío persistente hasta la semana pasada afectaron los sembrados, en especial los "mal nutridos" (que se condujeron con menor uso de fertilizantes). Por eso ya se habla de menos de 12 millones de toneladas.

El menor uso de abonos se explica por la demora que padeció la sanción de una ley que redujo en un 50% el IVA a este insumo clave de la producción agrícola moderna. Cuando finalmente se reglamentó, a principios de setiembre, ya era tarde para el trigo. En el norte de la provincia de Buenos Aires y en el sud de Santa Fe se observan lotes con las hojas amarillentas, que vaticinan rindes bajos. Tanto que algunos productores ya ordenaron "quemar" los lotes afectados con herbicidas para implantar soja lo antes posible y así tratar de salvar el año.

Pero la reducción del IVA a los fertilizantes sí permitió mejorar el panorama para el maíz (muy exigente en abonos), que venía muy mal. Finalmente se sembrará un 15% menos que el año pasado, cuando se esperaba una caída mucho mayor por su rentabilidad negativa. Pero a pesar de que se está aplicando un alto nivel tecnológico, los especialistas dudan que se vuelvan a alcanzar los rindes récord del año pasado. Con un clima ideal, se alcanzó un promedio nacional de 7,5 toneladas por hectárea, el doble de lo que se lograba diez años atrás, cuando el maíz no se fertilizaba.

La gran ganadora será nuevamente la soja. Por primera vez, este cultivo por sí solo producirá tanto como todos los demás granos juntos. El año pasado hubo 40 millones de toneladas de soja, contra 44 de los demás. Este año seguramente se volverán a superar las 40, pero el resto difícilmente alcance a 35 millones de toneladas.

El avance de la soja, que también se vio afectada por el derrumbe de los precios, se explica porque su mayor valor unitario (170 dólares por tonelada, contra 100 del trigo y 70 del maíz) hace menos costosos los gastos "tranqueras afuera" (fletes, acondicionamiento y almacenaje). Pero también incide el hecho de que requiere menos fertilizante, ya que tiene la capacidad de obtener por sí sola el nitrógeno del aire, una facultad de la que carecen los cereales como el trigo y el maíz.

Una bacteria (del género Rhizobium) que se incorpora a la semilla en el momento de la siembra se introduce en l

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