Brasileños contra el cereal argentino.

El aumento en la producción brasileña de trigo se está haciendo sentir...

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30deSeptiembrede2005a las09:00

El aumento en la producción brasileña de trigo se está haciendo sentir. El estado de Paraná (principal productor) pidió restringir las importaciones y aplicar aranceles.

El pedido del estado brasileño se suma a la propuesta del Ministerio de Desarrollo e Industria de imponer aranceles del 22% al arroz y el vino, 15% para las harinas, y un porcentaje no determinado para el trigo.

En verdad, la campaña emprendida por los productores brasileños para frenar las compras de arroz argentino se trasladó también al trigo. El gobierno y los agricultores del estado sureño de Paraná, principal productor de trigo del país vecino, pidieron al ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, la aplicación de restricciones concretas.

Los agricultores y autoridades argumentan que tras la reciente apreciación del real, el trigo argentino llega a Brasil a precios inferiores al valor de garantía de 400 reales (u$s 178) por t, considerado por el gobierno como valor adecuado para cubrir los costos de producción.

Con el real promediando 2,27 unidades por dólar, el trigo argentino llega a San Pablo, principal centro consumidor de Brasil, a 370 reales por t, 7,5 % por debajo del precio mencionado.

Días antes de que los productores paranaenses presentaran sus quejas, el grupo argentino Los Grobo anunció que producirá harinas en Brasil, con trigo importado desde la Argentina. Para ello, la compañía dirigida por Gustavo Grobocopatel creó la empresa Unigral Brasil, en sociedad con la compañía paulista Harinanet. Unigral busca producir entre 60.000 y 100.000 t anuales de harina de trigo. La producción anual de Los Grobo es de unas 250.000 t de este cereal.

En el gobierno brasileño, en tanto, no tiene una política consensuada sobre este tema. Mientras el canciller, Celso Amorim, busca intensamente evitar conflictos con los socios del Mercosur y cree que Brasil debería "comprar más" a los argentinos, el ministro de Desarrollo e Industria, Luiz Fernando Furlán, considera otra cosa tangencialmente opuesta.

Este funcionario cree que el gobierno de Lula debería imponer un arancel del 22% al arroz y el vino, 15% para las harinas, y un porcentaje no determinado para el trigo.

Esta situación se sumaría a la decreciente colocación del cereal argentino en el socio mayoritario del Mercosur desde comienzos del año 2000 (ver infografía).

Pero, resulta casi impensable que Brasil acceda a aplicar algún tipo de restricción al trigo argentino, por una cuestión vital: la prioridad del gobierno es mantener baja la inflación y no está dispuesto a afrontar el costo político que implicaría un encarecimiento en los precios internos del pan y otros subproductos. La preocupación por el control de precios parecería una dolencia regional.

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