El campo exige políticas coherentes para crecer

Para expandir los negocios y ser consecuente con los reclamos se necesita una coherencia en las políticas agropecuarias

13deOctubrede2005a las08:57
La Organización Mundial del Comercio, que cumplió 10 años, continúa denominando rondas al principal instrumento operativo de las negociaciones económicas internacionales, tal como era de estilo en el GATT. Desde el surgimiento del Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947, que nació como un contrato transitorio tras el frustrado intento de crear la Organización Internacional del Comercio (OIC) en la Conferencia de La Habana, se realizaron 8 rondas. En la primera de ellas, que se realizó en Ginebra en el mismo año, participaron 23 países y representaban 57% del comercio mundial. Luego vinieron las rondas de Annecy (1949), de Turquía (1950/''51) y nuevamente Ginebra (1955/57). En la 5ª Ronda Dillon (1960-1962), participaron 45 países que contabilizaron 73% de las transacciones comerciales; siguieron las rondas Kennedy (1963/ ''67), Tokio (1973/''79) y de Uruguay, ésta con 124 países y la acumulación de 89% del comercio internacional.

El objetivo inicial del GATT ha sido la liberación del comercio con una disminución progresiva de los aranceles aduaneros a las importaciones, principalmente de los productos industriales, dado que los productos agrícolas y textiles estaban excluidos. La característica distintiva de las últimas rondas del GATT, y principalmente la Ronda Uruguay que dio origen a la OMC, ha sido que los países centrales (desarrollados, del Norte o del primer mundo) aceptaron incorporar en las discusiones o negociaciones los temas excluidos casi permanentemente. Desde el año 2001 está vigente la Ronda Doha, ya en el marco de la OMC, y su denominación se debe a una ciudad situada en Qatar (Africa).