La economía en red gana terreno en los negocios agrícolas.

El campo y la agroindustria argentinos evolucionan hacia un sistema de cooperación productiva entre empresas...

22deOctubrede2005a las07:45

El mundo se está modificando y... mucho. En los agronegocios los cambios son vertiginosos y, a consecuencia de éstos, cada día surgen nuevas oportunidades económicas y laborales. Las agronegocios están sujetos a la puja entre dos esquemas económicos.

Por un lado, subsiste el antiguo mercado, basado en una economía de vendedores y compradores. Acá el precio surge de la convergencia entre las presiones de ambos (competencia). Y por el otro, se halla la economía de red, basada en una economía en un entramado de servidores y clientes; el precio de los productos surgen de arreglos o contratos, alejados de las condiciones del mercado de competencia. En la economía de red, las fronteras entre las empresas son relativas y una interacción permanente las une. En este modelo existen firmas que denominamos "empresa red" cuyos resultados se miden por el promedio de competitividad del conjunto.

Una "empresa-red" hace referencia a una gran dimensión de firmas, para explotar conjuntamente las ventajas de la gran empresa (consorcios) y de la pequeña empresa (rapidez) que en conjunto logra una capacidad de respuesta ágil y flexible. Con la estructura de red se deja atrás el tradicional sistema de fuerte concurrencia en las relaciones interempresariales a otro de cooperación interempresarial.

Los agricultores "contractualizados" muestran claramente el modo en que la empresa emisora de órdenes controla y determina la forma de producción a través de una "tabla de conversión y de tareas".

Cada actor, según el tipo de actividad productiva intermedia que realiza, se encuentra más o menos integrado a una economía de red. Los subcontratistas, por ejemplo, suelen estar más integrados a una economía de red que los proveedores. Estos últimos son por lo general parte de diferentes redes de producción, que en algunos casos pueden llegar a ser concurrentes.

En el complejo sistema de economía de red, una de las principales características es la estrecha vinculación existente entre empresas de producción de bienes y empresas de servicios. En el sector agroalimentario esta coexistencia es determinante. El peso de la estructura de servicios es muy importante.

La figura de estancia fue emblemática. Esta representaba la integración vertical en una sola empresa. Dentro de ella, innumerables actividades se desarrollaban, con un alto grado de autosuficiencia. Pero, a partir de la exigencia de mayor grado de competitividad, dejó lugar a la red empresarial, para reducir costos de transacción.

La organización de los servicios surgidos en torno de la actividad agroindustrial se arma cada vez con mayor intensidad sobre un esquema flexible de pequeñas empresas capaces de cubrir las necesidades de la demanda por servicios que genera la actividad agroindustrial central.

La preparación de la tierra, las siembras, las aplicaciones de pesticidas, los sistemas de labranza, los sistemas de cosecha, el transporte, entre otros, son algunos de los ejemplos de servicios cada vez más externalizados. Hoy, todas las actividades del agro están sujetas a la tercerización. Por eso hablamos de economía agrícola contractual.

También se externaliza el servicio de financiamiento: si el contrato con el agricultor se usa como un colateral, el servicio es asumido directamente por bancos comerciales, que a su vez recuperan el préstamo directamente desde la agroindustria que lo descuenta del contrato del agricultor.

Así, es común que una industria dependa de la capacidad individual de pequeñas firmas para participar en una red interactiva con relaciones interdependientes entre compradores, proveedores, organizaciones de apoyo y otras empresas económicas. La asociatividad promueve el flujo rápido y flexible de información entre

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