Granos: el cielo puede ayudar.

Según los expertos, las precipitaciones primaverales están atrasadas y falta reserva de humedad en el sudoeste bonaerense, una de las principales regiones trigueras.

22deOctubrede2005a las07:49

Todas las fichas parecen estar puestas no sólo para que llueva en estos días, sino para que también se concreten las precipitaciones anunciadas para mediados y fines del verano y que acompañen, finalmente, el buen desarrollo de los cultivos de la cosecha gruesa. Eso, al menos en la zona núcleo, la región agrícola más importante del país porque para el Norte, en cambio, el agua llegaría tarde para revertir la intensa sequía que hace rato viene castigando.

En lo inmediato se espera para este fin de semana lluvias que beneficien los trigales del sudoeste bonaerense, en plena evolución, pero con pobre perfil de humedad en sus suelos para su correcto desarrollo.

"Los cultivos de la cosecha gruesa (maíz, soja y girasol) se desarrollarán bien en la zona núcleo, que, según los pronósticos, recibirá lluvias beneficiosas a partir de la mitad del verano. En cambio habrá mermas en el Norte, fundamentalmente en el oeste del Chaco, por la intensa sequía. El trigo ya sufrió la falta de lluvias, lo que se vio reflejado en la reducción del área sembrada", dijo a LA NACION Eduardo Sierra, especialista en Agroclimatología de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y de la Fundación Climagro.

Sierra explicó que "es probable que durante este mes, a medida que la temperatura de los mares comience a aumentar por la radiación solar, el régimen de lluvias tienda a normalizarse, reponiendo las reservas de humedad de los suelos, pero es posible que lleguen tarde para el noroeste argentino (NOA) y el oeste del Chaco".

Para el corto plazo, Stella M. Carballo, del Instituto de Clima y Agua, del del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA-Castelar) dijo que las lluvias anunciadas para este fin de semana serían "fundamentales" para Chaco y Formosa y vendrían bien "aunque sea como una lavadita superficial para la zona agrícola bonaerense".

Según la especialista, en esta última región la cosecha gruesa aún tiene tiempo como para recibir agua. "En la zona núcleo el perfil del suelo tiene humedad y sólo faltaría recibir agua la capa superficial, que por el intenso calor se fue secando y de esta manera se reactivaría la siembra, que precisamente está demorada por el clima", agregó la licenciada Carballo.

En ese sentido, el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó que hasta el momento se ha sembrado el 39,1 por ciento de las 2,23 millones de hectáreas proyectadas para el maíz; el 26% de las 2,24 de girasol y el 0,4 % de las 15,6 millones de hectáreas para la soja.

Adriana Basualdo, especialista de la Consultora de Climatología Aplicado (CAA), dijo que la evolución del trigo tiene panoramas diferentes. "En el sudeste bonaerense la situación es normal y se esperan lluvias para el período crítico del cultivo que es a partir de la floración. En cambio en el sudoeste la situación se complica. El panorama de humedad es muy ajustado, porque la región viene con reservas pobres y no tienen un buen perfil de humedad, incluso hubo algunos productores que por ese motivo decidieron no sembrar", explicó.

Precisamente, el clima influyó decididamente en la caída de la superficie sembrada en el orden nacional con este grano fino. Según la misma Bolsa de Cereales, el área alcanzó 5,1 millones de hectáreas, cifra que es un 16,4 por ciento inferior a la del ciclo precedente.

La licenciada Basualdo agregó que el panorama climático para los granos gruesos es normal para la zona núcleo. "Los cultivos no corren riesgos. A pesar de que no está sobrando humedad, por ahora existe un perfil adecuado, que se mantendría con lluvias normales", acotó.

En tanto, el meteorólogo Carlos Eschoyez, director de Contenidos de la consultora Infoclima

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