Santa Fe busca revancha por una inversión en fertilizantes.

Diez años después del frustrado desembarco de Agrium, vuelve a competir con Bahía Blanca...

02deNoviembrede2005a las09:04

Diez años después de perder por muy poco la posibilidad de albergar la mayor planta de fertilizantes del mundo, la provincia de Santa Fe podría tomarse una pequeña revancha. En el primer semestre del año próximo, la empresa Profertil, líder en la producción nacional de urea, decidirá el destino de una inversión de 60 millones de dólares para levantar una fábrica de producción de fertilizantes nitrogenados líquidos. Compiten Bahía Blanca, donde la compañía tiene actualmente su principal operación; Timbúes, donde estuvo a punto de instalarse en la década del 90, y alguna localidad del norte de Buenos Aires.

La marea de inversiones destinadas a la producción de fertilizantes, que ya sumó en el último año anuncios por parte de grandes compañías como Petrobras, Cargill y Bunge, arrastró ahora al gigante del sector, Profertil, una compañía conformada por Repsol-YPF y la canadiense Agrium. La firma opera en Bahía Blanca la planta de producción de urea más grande del mundo.

Lo interesante de esta historia es que esa planta, que demandó una inversión de 600 millones de dólares, estuvo a punto de radicarse en Santa Fe, más precisamente en localidad de Timbúes. El proyecto, que fue anunciado con bombos y platillos en diciembre de 1996, se cayó cuatro meses después cuando la empresa Agrium, que por entonces corría sola, se asoció con Repsol, que motorizaba una iniciativa similar en Bahía Blanca.

Lo avanzado del proyecto bahiense (el otro gran polo concentrador de la actividad agrícola del país), sumado a la facilidad de provisión de gas (principal materia prima para la elaboración urea) a través del recién construido gasoducto desde Neuquén hasta esa ciudad, fue decisivo para que el emprendimiento se realizara en el sur de la provincia de Buenos Aires.

El proyecto santafesino, entonces, quedó pendiente para "el momento en que sea necesario satisfacer el crecimiento de la demanda en América latina, preferentemente la Argentina", señaló un comunicado de YPF en abril del 97. Poco después, el entonces presidente de Agrium, John Van Brunt, abrió la puerta a la posibilidad de instalar una segunda planta en la provincia en la medida que se cumplieran las proyecciones de un aumento de la demanda de fertilizantes en el mercado agropecuario. "La Argentina ofrece un par de oportunidades para el mercado de fertilizantes: la mayor parte del consumo es importado y su nivel de consumo es bajo comparativamente con otras regiones", dijo.

Ola de inversiones

Diez años después, crecimiento de las cosechas y necesidad de reposición de nutrientes de por medio, las proyecciones se hicieron realidad. El consumo de fertilizantes creció un millón de toneladas entre 2000 y 2004, hasta llegar a 2,7 millones de toneladas, y las estimaciones indican que ese volumen se duplicará hacia 2010.

Con esa perspectiva, las grandes compañías del sector hicieron sus apuestas, casi como secuencia lógica después de la ola de anuncios de inversión que embargó a las grandes procesadoras de soja del país. Cargill comenzó la rueda con la construcción de una planta en Puerto San Martín para producir superfosfato simple, y casi en paralelo Petrobras construyó la nueva planta en Campana para fabricar SolMix, mezcla de nitrógeno con azufre. Hace unos meses Bunge confirmó su intención de levantar en el nuevo complejo de Ramallo una fábrica de superfosfato hacia 2007.

Esta semana, Profertil redobló la apuesta. Su gerente general, Antonio Allegretta, anunció que la empresa prevé invertir 60 millones de dólares en la construcción de una planta de producción de fertilizantes nitrogenados líquidos. Aunque no le hace sombra a la urea granulada, el fertilizante líquido gana espacio año a año en el mercado de insumos para nutrición de cultiv

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